Por Norma Esqueda

La Huasteca Potosina se prepara para su tradicional Xantolo con flores, altares, comida típica, danza, juegos pirotécnicos y mucha alegría para recibir a sus difuntos con grandes ofrendas en el tradicional Día de Muertos.

Nuestro país está lleno de tradiciones, pero una de las más representativas es, sin duda, la del Día de los Santos Difuntos. Cada estado, municipio y entidad tiene sus rituales, creencias y danzas, pero todas coinciden en colocar ofrendas de bienvenida, visitas a los cementerios y hasta caracterizaciones con humor festivo, jocoso e incluso satírico para hacerle burla a la muerte.
Se tiene la creencia que nuestros seres queridos que se adelantaron en el viaje regresan del 31 de octubre al 2 de noviembre a disfrutar de los placeres de la vida, principalmente de la comida y la bebida.
La Huasteca Potosina, hogar de etnias como los teenek y los nahuas, se alista para el Xantolo (en lengua náhuatl quiere decir Día de Muertos), una celebración que es reminiscencia de la tradición prehispánica de honrar a los Santos Difuntos. Es aquí donde la muerte, por unos días, cobra vida, así que son momentos para celebrar y recordar a los que se adelantaron en el camino terrenal.
Los 20 municipios que conforman la Huasteca Potosina viven el Xantolo a su manera: con actos religiosos, altares, eventos nocturnos y muestras artísticas. Son días donde se vive la festividad con vasta alegría, donde no puede faltar la música, las danzas, las comparsas y la gastronomía.
Es todo un ritual hacer los preparativos: 29 y 30 de octubre, para celebrar la sagrada reunión de los vivos con los ancestros y muertos. Las casas se llenan del amarillo de la flor de cempasúchil. Por los pasillos se respira el aroma del copal, mientras que en la cocina se preparan manjares que se ofrecerán a los visitantes inanimados.
La mesa se decora con manteles que las mujeres con anticipación bordaron con hilos de colores. Al centro suele colocarse la imagen de un santo, las fotos del ser querido que se adelantó en el viaje, platos con galletas, dulces, cacahuates, pan, cacao, jarros con distintas bebidas, nueces y tablillas de chocolate.
Para atraer el alma de los muertos se realiza el camino con flor de cempasúchil desde el altar hasta la puerta de la casa, al tiempo que se impregna del olor del copal, que se mantiene encendido para purificar el alma.
La gente sale a las calles a tocar, bailar y cantar. Todo es celebración y gozo. Las lágrimas quedaron atrás, sólo hay alegría. Las ánimas que no tienen una casa a dónde llegar, cuentan con un lugar en las ofrendas de cada hogar, donde se les dedica una veladora a su nombre junto con un vaso de agua.
El 31 de octubre las ofrendas tienen que estar listas desde la mañana, porque a las 12:00 del día se espera la primera gran visita, arriban las almas de los niños, quienes disfrutan de la ofrenda especial: pan, chocolate, frutas, galletas y toda clase de golosinas.
La ruta está marcada para su llegada, caminos de pétalos de flores se hacen desde el altar hasta la calle para que los pequeños viajeros identifiquen su antiguo hogar. Las veladoras son colocadas para alumbrar su llegada. Con alegría, cantos y bailes se recibe a los pequeños “angelitos” que se adelantaron en el camino al más allá.
Suena con mayor estruendo la detonación de los cohetes. Entre el humo y olor del copal, inicia la algarabía el 1 de noviembre a las 12:00 del día. Es momento de decirle adiós a los “angelitos” y de recibir a los adultos. Los altares se surten de manjares para los nuevos visitantes. Se dice que las ofrendas son personalizadas debido a que no sólo se colocan los platillos favoritos del difunto, también se incluyen, en el caso de los hombres, sombreros, machetes y morrales; mientras que a las mujeres, ollas, molcajetes e hilos para bordar.
El 2 de noviembre, después de las 12:00 del día, nuevamente se escuchan las campanas y los juegos pirotécnicos, como señal de que nuestros difuntos regresan a descansar. La celebración del Xantolo concluye, pero no se olvida, pues forma parte de nuestras raíces y los vivos, gustosos, se prepararán para festejar a sus seres queridos el próximo año.

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