Pies de ensueño

Todo es silencio y obscuridad, de pronto, una luz tenue ilumina una silueta; apenas se empieza a escuchar la música y –ella– convierte todo su cuerpo en un rotundo mensaje para el público. Es capaz de crear una atmósfera singular y cautivarnos con los trazos perfectos de sus movimientos.

Tania Pérez-Salas está considerada, hoy en día, una de las mejores bailarinas y coreógrafas contemporáneas de nuestro país con un reconocimiento internacional sin precedentes.

Diversos eventos comprueban su calidad en el escenario, ha sido ganadora del Premio Nacional de Danza por mejor ejecutante femenina (1993), se ha presentado en el Festival de Danza Latinoamericana en Montreal, Canadá, en el Festival Ecos del Mundo en España, en la Biennale de la Danse de Lyon, Francia, entre otros.

¿Cuál es la relación de Tania con el escenario?

Estar en el escenario es una experiencia única, comparable a la experiencia amorosa. Cuando llegas a la concentración absoluta, la sensación es como la de una ligereza espiritual muy bella, es decir, aunque trabajas con el cuerpo no sientes que sea sólo con éste, porque cada movimiento va más allá. Busco transmitir diversas emociones.

¿Qué le puede causar miedo a una figura como Tania?

Perder el equilibrio. No sólo frente al público, sino el entre mi vida personal y profesional, sobre todo en mi rol de madre. Temo no lograr el equilibrio entre las diferentes áreas de las que soy responsable, incluyendo la dirección de su compañía de danza contemporánea, la cual lleva su nombre.

¿Qué es lo que más disfruta?

Además de la danza disfruto mi familia y viajar. Los viajes me ayudan a ver las cosas desde diversas miradas, a romper mi tiempo cotidiano. A darme cuenta que éste tiene varias dimensiones, es maravilloso que el día pase de otra forma a la que estamos acostumbrados. Ese otro tiempo hace que estés de diferente forma contigo mismo.

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