Mujer de fuerte carácter y talento mayúsculo, Cecilia Suárez nació en Tampico, Tamaulipas (22 de noviembre de 1971), donde pasó su niñez y parte de su juventud con la idea de estudiar leyes. Por fortuna un día decidió cambiar la abogacía por la actuación; hoy es una de las actrices más reconocidas de nuestro país. Inició su preparación en la Facultad de Teatro de la Universidad de Illinois, de donde fue seleccionada para integrarse a Stepenwolf, una compañía conformada por actores. Fue el inicio de su brillante trayectoria. Una carrera que abarca televisión, teatro y cine, en donde ha hecho más de 20 filmes, destacando por sus papeles en cintas como: Todo el poder, de Fernando Sariñana, 1999; Sexo, Pudor y Lágrimas, de Antonio Serrano, 1999, y Párpados azules, de Marina Farfán, 2007. Su más reciente película Nos vemos papá (aún sin fecha de estreno comercial), de Lucía Carreras, promete convertirse en otro clásico: “desde el principio el guión me atrapó y siento que va hacer una de mis mejores películas; la directora tenía clara la historia que quería contar y eso te da mayor fuerza”, indica la actriz. La cinta compitió en el Festival de Cine de Morelia; Ventana Sur (Argentina) y en julio pasado en Karlovy Vary (República Checa).

Aunque en la televisión se inició en telenovelas, actualmente se ha distinguido en las series televisivas Mujeres Asesinas (2008), Locas de Amor (2009) y Capadocia (2008-2009, ya se ha confirmado la tercera temporada), además de las históricas Gritos de muerte y libertad y El encanto del águila, que se realizaron para conmemorar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, respectivamente.

Respecto a las críticas Cecilia Suárez está consciente que cuando se hace un trabajo actoral, “estás expuesto al escrutinio público y yo respeto mucho la opinión de los demás”, enfatiza.

Compromiso social

Pero Cecilia Suárez no solo luce por sus cualidades histriónicas, pues también ha desempeñado un intenso activismo social, participando en proyectos de Greenpeace para detener la importación y consumo de maíz transgénico; con la ONU a favor de los derechos humanos de activistas, y más recientemente en Parto humanizado, que impulsa el parto natural, un programa de la Secretaría de Salud y el hospital Dr. Manuel Gea González. La actriz refleja así su pasión y compromiso para que México sea un mejor país, en donde, afirma, las cosas deben cambiar

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