Cuando se habla de surf vienen a la mente jóvenes intrépidos que surcan, sin miedo, olas poderosas. La realidad, sin embargo, es que este es un deporte para el que no existe edad. Pudimos hablar con Leo, un surfista veterano que ama esta costa oaxaqueña, un paraíso para practicar el surf en México.
Leo era un nómada de las olas, siempre moviéndose, conociendo todo el mundo a través de este deporte. Llegó por primera vez a Oaxaca hace 26 años. Manejó desde California, Estados Unidos, con un grupo de amigos que habían escuchado que en la costa encontrarían algunas de las mejores olas en el mundo para practicar surf.
Después de dos días en Zicatela, decidieron quedarse un mes. Un año después Leo regresó para quedarse seis meses, y dos años después regresó ahora por un año completo y después para quedarse a vivir: “Zicatela es un imán para mí. Aquí está la energía que necesito. Mucha gente va y regresa, es imposible no regresar”, menciona.
Como surfista experimentado, le gusta más el verano, época del año en la que las olas tienen una dificultad muy alta porque alcanzan hasta diez metros de altura. En invierno, las olas son mucho más pequeñas y por eso es el mejor momento para principiantes y niños.
Sin embargo, Leo piensa que el encanto de la costa oaxaqueña no está únicamente en sus olas, sino que es un todo que convierte a este destino en un lugar extraordinario. Sus recursos naturales son excepcionales y el propio pueblo, la gente que vive en este lugar, es la que le inyecta esa magia que seduce a propios y extraños, y por ello cada vez existen más desarrollos para gente mayor; extranjeros retirados que quieren pasar sus últimos días con tranquilidad, sanos y disfrutar una gran calidad de vida: “Esto es lo que te hace la costa oaxaqueña. Zicatela saca lo mejor de ti, te convierte en una persona sana, llena de vida y muy feliz”.

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