Aguascalientes es una ciudad que añora, vibra y sueña con el fascinante mundo de los toros.


Aquí, en Aguascalientes, el toreo se lleva en la sangre. No hay algún local que no tenga un detalle taurino en su decoración; no hay persona con la que te cruces en la calle que no te cuente una historia de la mejor faena de la que fue testigo hace muchos años; o, simplemente, veas pasar al niño que se dirige a la plaza a entrenar porque aspira llegar a lo más alto del toreo.

Fabián Barba, nacido en Aguascalientes, es un torero serio y de gran corazón, así lo describen quienes los conocen y han seguido su carrera desde que tomó la alternativa el 26 de abril del 2003.

Son las primeras horas del día. Su rutina de preparación inicia en un moderno club de la ciudad, donde se ejercita frecuentemente para estar en forma “El toreo es una deporte que te exige mucha disciplina. El trabajo diario es la clave del éxito”, nos señala mientras realiza una serie de ejercicios en el gimnasio.

Su estancia en el club es suficiente para darnos cuenta del cariño y reconocimiento que le tiene la gente, de quienes recibe un saludo, un abrazo y los mejores deseos para su próxima salida al ruedo.

El temple y la técnica es lo que distingue al diestro de Aguascalientes, quien toda la vida tendrá marcado las fuertes cornadas que ha sufrido y de las cuales se ha sabido levantar, recuperarse y salir nuevamente al ruedo a disfrutar, una vez más, su pasión por los toros.

Llegó el momento de salir al campo y entrar al terreno del toro. Los paisajes de los valles de esta región central del país, en esta temporada invernal, aún se tornan áridos. Los inclementes rayos del sol penetran cada centímetro de tierra, sin una sola nube que los detenga. Los caminos de terracería nos conducen al lugar donde por más de cincos años es el hogar de los toros que serán lidiados en las más exigentes plazas del país.

Las grandes extensiones de tierra y los mejores cuidados son necesarios para la crianza de toros de lidia. A los lejos alcanzamos a divisar esas imponentes siluetas con más de 450 kilos de peso y grandes cornamentas que intimidan la llegada de cualquier persona.

Acompañamos a Fabián, quien ha recibido la invitación de la ganadería de San Isidro para realizar una tienta de sus animales. “Las tientas es una actividad que le ayudan al ganadero y al torero de forma conjunta; el ganadero conocerá las notas de sus animales al momento de ser tentados (y becerras) y para el torero es la única forma que tiene para practicar con la presencia de los animales”, nos explica el matador.

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