A veces, la zona cafetalera de Veracruz se tiñe de color blanco cuando las nubes bajan hasta tocar la tierra. Pero siempre con un sabor y olor que la hacen única, la de esa bebida, tan amarga y dulce a la vez.


En el campo, su color es rojo, como el de una cereza. En las máquinas, su tonalidad es como la de la arena y después de un proceso de tueste, alcanza su color café intenso. Y, finalmente, en la taza, se descubre su verdadera esencia: el negro.

Si eres amante del café, no dudes en disfrutarlo en su cuna, en la zona territorial que lo ha aguardado por meses: la zona cafetalera de Veracruz, tan famosa mundialmente y conocida principalmente por un poblado llamado Coatepec, pero que también abarca los poblados de Xico, Naolinco, Jalapa, Teocelo y Cosoatlán.

En esta ocasión me hospedé en el hotel Xico Inn, el cual cuenta con una finca cafetalera. El color rojo intenso del fruto del cafetal no es difícil de apreciar desde lejos, ya que contrasta con el verde de sus hojas. La cosecha sucede de diciembre a marzo.

Sólo los frutos rojos como una cereza se llevan a una zona donde se encuentra a despulpadora, una máquina que saca una semilla rodeada de una capa transparente de consistencia pegajosa. Se ponen a remojar de 16 a 20 horas en un tinaco de piedra, hasta que se les quite esa capa pegajosa. 

Después, los granos del café se ponen a secar al sol –o en algún salón cuando las condiciones climáticas son húmedas– por cinco soles, o días, hasta que quedan completamente secos. Es entonces cuando se les quita una cáscara en la morteadora, para después pasarlos a la clasificadora, una máquina que los divide por tamaños con el fin de que a la hora de tostado cada tipo pase por tiempos distintos.

Y es justo después de este proceso, que los productores deciden si venden así el grano seco sin cáscara a las grandes trasnacionales, en una medida bien establecida que es el quintal, 57.5 kilogramos, o si producen su propio café, vendiéndolo tostado sin moler o molido, dependiendo el pedido que los clientes les realicen, ya que en el tostado o en el molido se pueden hacer variar los sabores.

Visita a otra finca en Coatepec

Al otro día visitamos la Finca de Don Silvano, en Coatepec, donde se especializan en recorridos por cafetales en el bosque de niebla mientras se ofrece un panorama general de la cultura del café, su historia y su llegada a Veracruz, y quienes brindan una interesante cata sensorial.

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