El Cielo es un paraíso al que no hay que morir para visitarlo, porque es terrenal y se encuentra en Tamaulipas.


La Reserva de la Biosfera de El Cielo, en Tamaulipas, es un santuario natural enclavado en la Sierra Madre Oriental donde convergen cuatro ecosistemas muy distintos entre sí, combinación única en el mundo. En 1985, fue considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y además es una de las 13 Maravillas Naturales de México.

Sus paisajes son ideales para la observación de la vida silvestre y las actividades de aventura. Con este fin, comenzamos nuestra andanza dentro de la zona desde el municipio Gómez Farías, a hora y media de Ciudad Victoria.

Para llegar al mirador, la primera parada obligada, la única forma de hacerlo es subir a un Jeep. Dejamos que la naturaleza nos envuelva en ese “mar de nubes”, característico del bosque mesófilo que nos cierra el paso y nos obliga a abandonar la camioneta para seguir nuestro recorrido.

El Cielo abarca más de 144 mil hectáreas que comparten también las poblaciones Llera de Canales, Ocampo y Juamave. Su biodiversidad está caracterizada por otros tipos de bosques como tropical, de pino y encino, lo cual provoca un salto de un clima cálido a frío. La mejor temporada para visitarlo es en noviembre, ya que cesan las lluvias y hay más probabilidad de contemplar mayor cantidad de vegetación y animales que ya no huyen para refugiarse del mal clima.

Aquí habitan especies de diferentes zonas geográficas. Se pueden observar tanto jaguares como el zorro gris, el venado rojo y el oso negro. Si se tiene suerte se pueden hallar especies como la troglobia, que se característica por la falta de ojos y pigmentación, en la Cueva del Agua, a 20 kilómetros de San José. El 50% de las especies endémicas de Tamaulipas tienen como hábitat esta reserva natural.

Además de 92 especies de otros mamíferos que se registran en el lugar, también se alojan 430 especies de aves, de las cuales 255 son residentes y 175 migratorias; 25 especies de anfibios y 60 de reptiles habitan la biósfera y se han estudiado 42 familias de insectos himenópteros, donde se clasifican avispas, hormigas y abejas, entre otros.

El Cielo provee escenarios ideales para el turismo ecológico basado en actividades para todos los gustos como escalar, rappel, campismo, senderismo o trekking, paseos en bicicleta de montaña o a caballo en caminos de terracería, o paseos en lancha en el Río Frío, o nadar en medio del desierto en la Poza Azul, famosa por su color azul celeste. El Cielo, tiene un sinfín de pretextos para visitarlo.

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