Un cielo límpido, de un azul intenso que solo he visto en el norte del país, enmarca las tranquilas calles de Mier; el pueblo de mayor riqueza histórica y cultural de la frontera norte; aquí se funden lenguaje, creencias y culturas de México y Estados Unidos.

Llegamos un domingo al medio día, justo a la hora de la ceremonia litúrgica. Se celebra en la iglesia de la Purísima Concepción, quizá el sitio más emblemático, no solo porque se localiza en el corazón de esta ciudad (Plaza Juárez) o porque representa la fundación del pueblo –fue mandada a construir por José de Escandón en 1755–, sino porque el templo de piedra arenisca, de tres naves, mezcla una fachada de notables relieves de símbolos de la orden de los franciscanos con una torre alta –añadida en el siglo XIX– con características arquitectónicas de las iglesias protestantes; construcción única en el mundo que refleja fielmente la fusión en Mier y de sus habitantes, quienes se muestran orgullosos de esta simbiosis cultural.

En la plaza de amplios espacios arbolados –embellecida por un quiosco porfiriano octagonal de hierro, recién remodelado– los habitantes se reúnen alrededor de largos tablones para jugar una lotería hecha de dibujos a mano, de inspiración naif. Este esparcimiento está muy arraigado –algunos dicen que nació junto con el pueblo en 1753– y solo es interrumpido al caer la noche.

Legado arquitectónico

A un costado de la iglesia se encuentra el Palacio Municipal, que gracias a diversas intervenciones preserva su arrogancia colonial. En el otro extremo, sobre la calle Allende, destaca el Edificio Consistorial (o Casa de las Columnas), que ha tenido múltiples funciones: desde ayuntamiento, cárcel y hasta templo masónico. En esta construcción del siglo XIX resalta su gruesa cornisa ondulante y sus seis arcos en la parte baja. Actualmente son las oficinas del DIF local. En el cruce de Allende y J.H. Palacios recientemente se habilitó la primera calle peatonal, pues aquí está la casa utilizada como cárcel para los prisioneros texanos cuando intentaron formar la República Fronteriza. Conocida popularmente como la Casa de los frijoles pintos, gracias a un ambicioso programa de recuperación, actualmente luce sus paredes reconstruidas, al igual que sus puertas de madera y un bello patio en donde se realizarán diversas manifestaciones culturales, pues en breve se convertirá en el Museo de la Batalla de Mier.

La construcción que está frente al nuevo recinto también se rehabilitará para convertirla en la Casa del Texano, en donde se pretenden ofrecer talleres artesanales.

Al caminar hacia la Plaza Hidalgo –el otro centro de reunión– nos deleitamos admirando la traza del centro histórico y las construcciones aledañas, pues hay cerca de 500 inmuebles protegidos por el INAH. Hace unos años se reconstruyó esta plazoleta, se recuperaron las bancas de piedra y se colocaron empedrados, por lo que es ideal para el sosiego. Aquí despunta la Casa de la Cultura –recuperada y remosada– con adornos barrocos en su fachada. Además de ser las oficinas de proyección y turismo, se realizan talleres y exposiciones.

Detrás del edificio hay un nutrido jardín, en cuyo centro se localiza un busto en honor al actor Eleazar García “Chelelo” (1924-1999), tal vez un auténtico desconocido para las actuales generaciones, pero que participó en más de 30 cintas durante la llamada época de Oro del Cine Mexicano. A un costado se aprecia la Capilla de San Juan, en donde aún se realizan ceremonias religiosas.

Pesca y caza deportiva

Pero la arquitectura y la cultura son solo parte de los atractivos de Mier, pues a escasos minutos del centro se localiza la presa Falcón –que colinda con la Unión Americana–, en donde se puede practicar todo tipo de deportes acuáticos, pero principalmente pesca deportiva –capturar y soltar– de robalo; durante el último año se han realizado una docena de torneos. También se atrapan otro tipo de peces, que sí se pueden llevar. Además, para quienes prefieren la cacería se tienen registrados cerca de medio centenar de ranchos cinegéticos en los alrededores, en donde se capturan puerco salvaje y venado de cola blanca, además de paloma ala blanca, pato y ganso, entre otras especies. En la presidencia municipal se ofrecen los apoyos para realizar estas actividades; también coordinan y se canalizan con los prestadores de servicios.

Esta comunidad del norte de Tamaulipas –que colinda con los municipios de Guerrero y Miguel Alemán, el estado de Nuevo León y los Estados Unidos– se localiza a 104 kilómetros de Reynosa (por la carretera 002) y a 150 de Monterrey (por la carretera 054)

Presidencia Municipal

Tel. (897) 973 0070 / 0071

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