La ruta del mezcal, más que una travesía, es una experiencia única con la recompensa de degustar esta ancestral bebida.

Dentro de las maravillas que ofrece San Luis Potosí, se encuentra la ruta del mezcal por el altiplano potosino, un recorrido lleno de encanto, historia y cultura, además de paisajes naturales y arquitectónicos únicos.

Las fábricas de mezcal que conforman las rutas del altiplano potosino y Zacatecas tienen una historia de más de 200 años, algunas siguen operando.

Existen dos rutas que son las que mejor describen el proceso del mezcal. Una inicia en Centro Cultural Roberto Donís, sigue por el Mercado de Charcas hasta llegar a la fábrica Laguna Seca.

La segunda ruta, es tomar el Camino Real San Luis Potosí-Zacatecas, donde se pueden visitar las fábricas de mezcal de Santa Teresa e Ipiña, en el municipio de Ahualulco. Más adelante se encuentran las fábricas de Saldaña y La Pendencia, en el municipio de Pinos, Zacatecas.

Durante los recorridos se muestran los hornos de mampostería para deleitar el olfato con el aroma del dulce que desprende el corazón del agave recién cocido. Después se realiza la degustación, que revela en un primer momento la intensidad de su carácter y un intenso olor y sabor a maguey, mientras que su paso por las papilas gustativas despliega la compleja y delicada mezcla de sus múltiples aromas.

Un proceso artesanal que ha dado fama mundial al destilado, cuya fórmula, heredada por generaciones, es una de las riquezas mejor conservada por los potosinos.

 

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