Sólo Mérida es capaz de mostrarnos una gama infinita de colores, en medio de una ciudad amarilla, pasando por sus aguas cristalinas de azul turquesa de sus cenotes y despertando con la naturaleza rosa en medio de una reserva natural. Escenarios distintos, pero que se conjugan en un solo recorrido, lleno de riqueza y esplendor.

La ciudad de Izamal te recibe vestida de amarillo y blanco con un sol resplandeciente, junto con la calidez de su gente. Todos estos elementos dan paso para que inicies un recorrido por este pueblo mágico, que muestra en su arquitectura el paso de la civilización maya.

Sus calles de adoquín, piedra y asfalto exigen una larga caminata para extender el disfrute visual por todos sus rincones. Entre sus parques, plazas, jardines, edificios e iglesias se respira la cotidianidad de su gente, las costumbres de una fusión de culturas que aún perduran en nuestra época, un legado que se siente en cada uno de sus muros.

Manos que fabrican sueños

Frente a la plaza principal se encuentra el Centro Cultural y Artesanal de Izamal, donde es posible observar a maestros artesanos que te abren las puertas de sus talleres. Hombres creativos, risueños y bastante ocurrentes; unos más platicadores, otros más místicos, pero todos muy sensibles, hospitalarios y con gran cantidad de historias que contar.

Aquí es posible ver reunidos a un gran número de artesanos, quienes elaboran joyería con espino de henequén; otros más se especializan en talavera, tela y madera; no pasan desapercibidas las mujeres yucatecas especializadas en el bordado, autoras de tan hermosos huipiles y decorados en punto de cruz.

Es sorprendente ver cómo logran hacer sueños con las manos. Aquí los trabajos de joyería, talabartería y herrería son de belleza sin igual. También puedes encontrar objetos realizados con materiales naturales y con técnicas tradicionales. Es fácil encontrar rosarios hechos con coyol, aretes, collares, pulseras, artesanías de madera, plata y piedra, sin olvidar las hamacas tejidas de fibra de henequén, listas para disfrutar de siestas inolvidables y calmar el calor que invade la ciudad.

Permiso a los dioses mayas

Es momento de explorar las formaciones naturales: los cenotes, y descubrir en el fondo de sus aguas los secretos ocultos de los antiguos mayas. Esta civilización no se equivocó al escoger este destino como su hogar, donde encontraron la fuente de vida de su cultura, bajo una filosofía de respeto y purificación.

Poco a poco te puedes adentrar al cenote privado Xocempich. Una formación natural que muestra todo su esplendor y donde se percibe una perfecta armonía para la relajación, el descanso y la meditación. Su agua es fresca, ya que emerge de depósitos subterráneos; es clara y rica en flora y fauna, lo que da origen a un ecosistema de equilibrio perfecto.

Lo más imponente es su gran bóveda, que deja pasar los rayos del sol que iluminan su exuberante vegetación, misma que rodea el depósito de agua azul turquesa, donde se puede nadar, esnorquelear y bucear.

Los cenotes son un sello distintivo del paisaje natural yucateco, detalles como la luz del sol filtrada por agujeros entre rocas y proyectada sobre el agua transparente se conjugan para servir un banquete visual a la lente de cualquier admirador.

Ruta Puuc: tesoro maya

Aproximadamente a una hora de Mérida te espera una ventana a la civilización maya: la Ruta Puuc, que significa cerro o colina, y es la región más elevada de la península de Yucatán. Hacer este tour incluye visitar los sitios arqueológicos de Uxmal, Kabah, Sayil, X-Lapak, Labná, Oxkintok, Grutas de Calcehtok y las Grutas de Loltún.

Estar aquí es viajar en el tiempo, cuando vivían grandes escultores y labradores de piedra. Es iniciar un recorrido al hogar de los verdaderos mayas. Se han encontrado una gran cantidad de zonas arqueológicas, algunas de las cuales se hallan en proceso de restauración y se pueden visitar, mientras que otras están muy deterioradas por el inevitable paso del tiempo y el avance de la selva. La fauna típica se ha convertido en parte de ellos, lo que le brinda un aspecto rústico y natural.

Es impresionante ver los elementos característicos del decorado puuc: pirámides rematadas por cresterías, las pequeñas y falsas columnas encajadas en las fachadas y las figuraciones de cosas mayas estilizadas. También son muy utilizados los rombos y las grecas a los que se agregan algunos elementos figurativos como las serpientes y los mascarones de Chaac, el dios de la lluvia, caracterizadas por sus grandes ojos, por su boca provista de grandes colmillos y, sobre todo, por una nariz prominente que curva en forma de trompa.

También puedes descubrir la complejidad de las estructuras plasmadas en los muros lisos y sin ornamentación desde el piso y hasta la altura de los accesos o puertas. Al pasar este límite, y que corresponde a la fachada superior, es común encontrar labrados de grecas, mascarones del dios de la lluvia, chozas de techo de paja, guirnaldas, columnitas, tronos y tocados de pluma, así como diversas animales de la región.

Otro atractivo que te puede sorprender y remitir a la época de los primeros habitantes primitivos son las Grutas de Loltún, por sus espectaculares pinturas rupestres. En un muro se aprecian manos en negativo, en otro se localizan pinturas más elaboradas que representan rostros, animales y grecas escalonadas. En sus diversas salas, galerías y recámaras de casi 60 metros de profundidad y a lo largo de 700 metros de extensión se han encontrado diversas piezas arqueológicas y cerámicas, artefactos de piedra, conchas marinas y petroglifos, correspondientes a la cultura maya en sus distintas etapas de desarrollo. También se han hallado restos de fauna extinta, como huesos de mamut, bisonte y felino.

Una aventura extraordinaria que te deja con un místico sabor de boca, mismo que tuvieron que tener los primeros exploradores que descubrieron estas maravillas mayas durante el siglo pasado.

Naturaleza en rosa: un paraíso del Mayab

La próxima aventura está a dos horas y media de Mérida: la Reserva de Biosfera Ría Lagartos, un área natural protegida donde se concentra la mayor diversidad biológica, así como ecosistemas con mejor estado de conservación de la península de Yucatán.

El estrés citadino es reemplazado por la tranquilidad y belleza de las aguas cristalinas de estas rías, que poseen un color azul de tonalidad clara; y es de admirarse que justo donde las corrientes del mar las comienzan a juntar, es donde las olas reposan como almas cansadas después de un largo y pesado viaje.

Con el paso del tiempo la reserva de Ría Lagartos se ha convertido en el lugar preferido de cientos de flamencos rosados, que han hecho de este lugar el espacio perfecto para reproducirse, anidar y dar a luz a sus crías. Es una especie protegida de sus depredadores naturales y de la presencia del hombre, por eso logran multiplicarse en gran cantidad, lo que da como resultado que se coloree con el rosa de su plumaje las claras aguas de la ciénaga, que contrastan con el verde follaje del mangle en los petenes, el despejado azul del cielo y los tonos ámbar del amanecer o los naranja del atardecer.

Esta reserva contiene una alta diversidad de flora y fauna gracias a los diferentes ecosistemas que subsisten ahí. Además, posee una de las zonas manglares más importante y extensa de todo Yucatán; sus aguas albergan gran variedad de moluscos, crustáceos y peces. Simplemente, el hogar de cientos de animales que viven en un paraíso natural, tal como debió ser en la época de nuestros antecesores.

Otra de las estrellas de la ría son los cocodrilos, y aunque el mejor momento para verlos es por la noche, que es cuando muestran más actividad, puedes correr con suerte y ver a un par cerca de los mangles. Algunos de inmediato se esconden y pierden bajo el agua en cuanto te acercas, pero a otros no les molesta tu presencia, al menos esa es la impresión que dan. Pese a que algunos no son muy grandes, cerca de dos metros, el respeto y admiración hacia uno de los reptiles más antiguos de nuestro planeta, es total.

A tu regreso debes vivir una experiencia inigualable: tomar un baño maya, una tradición ancestral de esta civilización. El barro blanco con sales te ayuda a suavizar y rejuvenecer tu piel. Disfruta de las bondades naturales que te ofrece esta tierra yucateca.

Con un tono anaranjado, el sol te dice adiós, pero te llevas una experiencia mística, natural y cultural, que sólo se puede vivir en Mérida, donde el legado maya aún se preserva.

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