McAllen y todo el Sur de Texas están llenos de atractivos culturales y naturales con una gran biodiversidad de ecosistemas que invitan a disfrutar del arte, la gastronomía, sus playas, su gente y su apasionante observación de aves.

Por Norma Esqueda / Fotos: Rodrigo González

McAllen: Más que compras

McAllen es una ciudad donde uno tiene mucho por hacer y descubrir, desde observar aves, recorrer museos, asistir a conciertos, visitar sus monumentos, organizar reuniones de negocios e ir de shooping.

Desde que abordé el avión en la Ciudad de México con destino hacia McAllen en Aeromar, me propuse conocer a esta ciudad desde la otra cara de la moneda: ¿qué ofrece más allá de las compras?

Bajo este propósito, mi primer contacto con el arte fue el International Museum of Arts & Science (1900 Nolana Av.), donde se difunde la convivencia de los miembros de las familias para pasar momentos agradables encaminados al conocimiento.

Existe una sala dedicada al hombre en la luna, donde se puede ver la comida, minerales hasta los trajes que los primeros astronautas usaron en su viaje a este satélite natural de la Tierra. Los pequeños pueden ponerse los trajes espaciales y hasta tomarse una foto.

El área de laboratorio es otro espacio que apasiona a todos sus visitantes, personal calificado del Departamento de Educación practica diferentes experimentos y les enseña acerca de la vida de animales vivos, como el lagarto dragón barbudo, el pitón bola, el gecko leopardo, entre otros.

Dentro de sus exposiciones observé la colección Sin poesía no hay ciudad de Armando Alanis Pulido, quien promueve este género literario a través de intervenciones urbanas con frases poéticas pintadas en paredes de las calles de Monterrey, Nuevo León. La muestra presenta 40 fotografías de este tipo de arte.

Un espacio donde tocar no está prohibido y los pequeños se divierten mientras aprenden de una manera interactiva sobre la ciencia, el arte y hasta el medio ambiente.

Camino a mi siguiente parada, me topé con el Monumento a los veteranos, un espacio dedicado a la memoria de los veteranos de guerra caídos y a los que sirvieron en la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea. Símbolo de la libertad, orgullo y valor de ser parte de este país, unidos como una familia por el amor y honor a Estados Unidos.

Después de un poco de historia y de conocer la entrega de miles de personas a esta nación, fue momento de ir a un lugar que, por su gastronomía, se hace imperdible de visitar.

Salt New American Table (210 N Main St.) es un restaurante que sirve platillos de gran calidad y sabor, elaborados con productos locales y sin las limitaciones y las pretensiones que a menudo siguen los alimentos de esta magnitud culinaria.

Un lugar donde disfruté de los sabores italianos, asiáticos y mexicanos, así como de las especias, verduras, carnes y frutas, que en conjunto brindan un sabor y aroma que enamoran en cada bocado y donde la cocción se realiza en horno de piedra. Una experiencia inolvidable al paladar.

La carta de postres es bastante suculenta, pero preferí experimentar nuevos sabores. Agarré camino hacia Cupcake Factory (1414 N. 10th). Un lugar de mucha polémica y encanto, que ha recibido una gran cantidad de premios y reconocimientos tanto en la ciudad como en el país.

El azúcar, la harina y la mantequilla hacen magia en estos pastelitos dulces y con recetas muy originales. Se caracterizan por llevar el nombre de alguna celebridad, como Betty, hecho de vainilla con glaseado de crema de mantequilla y virutas de chocolate blanco; el Rey del Rock, un pastel de plátano lleno de mantequilla de maní, helado con crema de vainilla, de mantequilla y espolvoreado con granos que brillan; y Oprah, a base de chocolate y relleno también de chocolate, que le dan un sabor adictivo al paladar.

Su decoración se basa en colores pastel, donde el menta, el rosa y el blanco hacen el encanto de este dulce lugar. Existen más de 30 sabores y presentaciones, todos, una exquisitez al paladar y al antojo.

Un festín de sabores y sensaciones vividas durante el día me dejaron satisfecha y con un dulce sabor de boca. Mañana tendré mi primer encuentro con la naturaleza en esta ciudad, lo que me hizo sentir muy entusiasmada. Con el cerrar de las cortinas de mi habitación, despedí este día lleno de emociones y nuevas experiencias.

El clima caluroso me despertó y me hizo iniciar el día con mucha energía. Dentro de McAllen, las distancias y los tiempos son muy cortos. Mi primera parada era Quinta Mazatlán. Camino a este paraíso, me vi obligada a interrumpir mi recorrido. Me llamó la atención la arquitectura y diseño de una enorme tienda: niu Urban Living (1318 N. 10th St. Tel. 956-225-0721. www.liveniu.com). Como aún tenía tiempo, decidí entrar.

La sensación que experimenté fue como si me estuviera adentrando a un lugar mágico, lleno de diseño, colores, texturas y hasta aromas. Apenas había dado unos pasos, cuando observé que cuenta con una selección única y variada de muebles con influencias tradicionales, contemporáneas, modernas y globales.

Al principio pensé que sólo eran muebles para el hogar, pero conforme fui recorriendo cada uno de sus pasillos, descubrí que también manejan diversas gamas para oficina, patio y teatro. Cada uno de los detalles finos y elegantes que ofrecen en sus productos, me hizo recorrer toda la tienda.

Me llamó mucho la atención que cuentan con un equipo de 10 diseñadores de interiores especializados en crear espacios únicos para sus clientes, quienes usualmente tienen una idea de lo que buscan, pero a menudo necesitan de un experto para evitar gastos innecesarios. Su asesoría es gratuita y sin compromiso de compra. De hecho, ofrecen los mismos descuentos del World Market Center de Dallas o Las Vegas en proyectos importantes y pueden trabajar con diseñadores independientes, además de igualar precios de internet.

A lo largo de sus pasillos y tres pisos, descubrí que no es sólo un espacio de venta de muebles, también ofrece diseños personalizados y sofisticados de acuerdo con el estilo de vida de cada persona. Pueden hacer decoraciones tanto en interiores como en exteriores, manteniendo las últimas tendencias y modas de las grandes ciudades, como Milán, Nueva York, París, etc., pero con una excelente oferta en McAllen.

Como un extra, ofrecen consultoría en decoración de proyectos totalmente gratuita, ya sea una sola pieza o un edificio entero, que van desde muebles, iluminación, tapicería, persianas, cortinas, ropa de cama, textiles de pared una infinidad de productos que pueden hacer de un espacio común, en algo extraordinario, mientras refleja el estilo y personalidad de su propietario, sin dejar de ser acogedor y bastante funcional.

Después de una parada que no estaba dentro de mi itinerario y que me mostró tantas opciones de muebles, diseños y colores en McAllen con servicio de entrega y ensamblado en Estados Unidos y en México, decidí continuar con mi trayecto. Sólo me bastaron 15 minutos para llegar a Quinta Mazatlán (600 Sunset Drive take Exp. 83 to 10th St.). Una mansión bastante lujosa y privada, que se caracteriza por ser una de las construcciones de adobe más grandes de Texas.

Entrar en esta construcción me hizo recordar a México. Sus habitaciones están cubiertas de talavera traída desde Puebla en 1930. Un estilo muy mexicano que, pese a la distancia, ha cautivado a todos los visitantes.

Estar a esta enorme propiedad es perderse en un paraíso verde, donde es posible observar 500 variedades de pájaros, mariposas y flores que se despliegan alrededor de sus más de 60 mil m2. Un oasis urbano que me acercó a la naturaleza para disfrutar un paseo por cada uno de sus senderos, al tiempo que el canto de las aves me acompañó durante mi recorrido.

Antes de salir a otras ciudades del Valle, hice un tour por algunos malls para aprovechar las mejores ofertas. Decidí terminar la tarde haciendo un par de compras y comiendo en alguno de los restaurantes de comida exclusiva que se ofertan en McAllen.

México y Estados Unidos: Oportunidad de negocios

Las relaciones comerciales y de inversión entre México y Estados Unidos han estado presentes desde hace muchos años. La zona fronteriza de Reynosa, Tamaulipas, y McAllen, Texas, está considerada como una de las más prósperas y productivas a lo largo de la frontera entre nuestro país y el vecino del norte, al captar mayor número de inversiones nacionales y extranjeras.

En los últimos años se han generado nuevas oportunidades de negocios entre ambos países. De ahí que los empresarios y profesionistas mexicanos dirijan sus expectativas de iniciar algo en el extranjero y encuentren más facilidades para mudar su residencia y sus negocios a Estados Unidos.

Esta nueva ola de empresarios llega con un mayor nivel educativo y económico, lo que les augura mejores perspectivas de éxito que en su propio país. Estas iniciativas le están dando un gran empuje a la economía de las ciudades cercanas a la frontera.

Reynosa es la ciudad más próspera y de mayor crecimiento económico en Tamaulipas, así como a nivel nacional; por lo que, aunado al desarrollo e inversiones que el gobierno de Estados Unidos ha realizado en el Valle de Texas, permiten seguir siendo atractivas para los consorcios de otros países.

Es fácil distinguir el florecimiento comercial en ciudades transitadas como McAllen, Hidalgo, Edinburg y Weslaco, donde cada vez es más frecuente ver nuevos comercios, como restaurantes y cafés, donde el propietario o socio es un inversionista procedente de México o de América Latina.

Las zonas de México que destacan por buscar negocios con compañías texanas son Coahuila, en el sector automotriz; Nuevo León, en el rubro de electrodomésticos, aeroespacial y metalmecánica, y Reynosa, con las maquiladoras.

Por la importancia de generar nuevos negocios y alianzas comerciales entre ambos países, se está impulsando el progreso y la innovación para fortalecer la vinculación de valores culturales y el desarrollo de programas que apoyen y guíen a los jóvenes emprendedores a ser líderes globales mediante el uso de nuevos recursos, siendo un factor determinante para el crecimiento, desarrollo y éxito de los nuevos empresarios en Estados Unidos.

Hidalgo: Ciudad con mucha historia

A sólo 18 minutos por la 83 pude llegar a Hidalgo, un condado lleno de misterio y encanto. Entre sus atractivos está la estación de bombeo con una historia de 100 años.

Durante el recorrido contemplé los objetos e historia del museo, así como la maquinaria y calderas que eran originalmente con leña de mezquite, después pasaron a aceite, luego a gas natural y finalmente a diésel. Aún se encuentran en buenas condiciones los motores Worthington y Ingersoll-Rand de aquella época. Es posible observar el paso del tiempo en las calderas, la chimenea y sus paredes de ladrillo.

La estación es parte de la World Birding Center. Los terrenos adyacentes han sido ajardinados con plantas y flores endémicas para atraer aves y mariposas. Parte de su encanto radica en observar diferentes especies de colibríes y de pájaros que son visitantes frecuentes del Valle. La paciencia y los binoculares para verlos son infalibles.

El calor era muy intenso, pero aún así decidí andar en bicicleta por la pista detrás de la estación de bombeo en el dique. Al Este tomé camino hacia los humedales; al Oeste el final del recorrido no está marcado, y el sendero se convierte en un trayecto vigilado por la patrulla fronteriza. Fue un poco intimidante verlos observar mi recorrido, así que al llegar al puente, decidí regresarme.

Me senté en el pabellón que se encuentra en el centro de los jardines para refrescarme y observar la flora y fauna del lugar. El sonido del viento se conjuga con el de las aves que sigilosamente se cruzan en mi camino.

El intenso calor me invitó a entrar a una pequeña casita que se encuentra a finales del recorrido, Rock & Roll Sushi (902 S. Second St.), donde la especialidad, como su nombre lo indica, es sushi. Un agradable lugar en donde a decoración muestra imágenes de Elvis Presley, Marilyn Monroe y James Dean, entre otros personajes de aquella época.

Edinburg: Fusión de dos culturas

A menos de 30 minutos del condado de Hidalgo se encuentra Edinburg Scenic Wetlands (714 Raul Longoria Road). Deseaba conocer este centro de observación donde es posible admirar la naturaleza del Sur de Texas y algunas especies como el Green Kingfisher, Ringed Kingfisher, Least Grebe, Gulf Fritillary y Guava Skippe, entre muchas otras.

Más de 160 mil m2 de humedales son el oasis en medio de un paisaje urbano lleno de vida que permiten ver la vida silvestre, durante todo el año, de aves, mariposas y otros animales amantes del agua.

Existe un área interactiva donde aprendí sobre la conservación y respeto al medio ambiente, así como la importancia de mantener estos centros de naturaleza, que son el hogar de miles de especies y que dan vida a la preservación de la flora y fauna del Valle.

Después de un poco de naturaleza, es momento de conocer la historia y cultura de esta ciudad. A menos de 10 minutos se encuentra el Museo de Historia del Sur de Texas (200 N Closner Blvd). La construcción se asienta sobre la antigua cárcel, construida en 1910. El museo abrió sus puertas en 1970 y desde entonces se ha expandido a tres edificios principales.

A través de diversas salas observé la rica herencia y cultura que se encuentra en el Valle del Río Grande entre el Sur de Texas y el noreste de México. Ofrece una amplia explicación de la historia regional desde los tiempos prehistóricos hasta el siglo XX. Las colecciones incluyen desde un gigantesco mamut de la era de hielo, la vida de los Coahuiltecan, la colonización española, la Guerra Civil de Estados Unidos, el barco de vapor, el surgimiento de Texas como territorio ganadero, la Revolución Mexicana, la Primera y Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días.

Un recorrido por la historia y la fusión de dos culturas que ahora habitan el Valle y le dan vida a la ciudad de Edinburg.

El Sur de Texas y su naturaleza

Es en este punto donde empezó mi recorrido por los diferentes condados, vistos desde la parte de conservación de la flora y fauna del lugar. Una experiencia natural llena de sensaciones e introspección, donde el silencio fue mi mejor compañero para apreciar a detalle cada uno de estos paraísos.

Alamo

Refugio de vida silvestre

Santa Ana National Wildlife Refuge System (3325 Green Jay) es considerado una joya natural, refugio de vida silvestre más popular y conocido del Valle. En más de ocho millones de m2 cuenta con cerca de 400 especies de aves, la mitad de todas las variedades de mariposas que se encuentran en América del Norte y algunas rarezas como la serpiente índigo y el ocelote, que está en peligro de extinción.

Las ruidosas chachalacas me dieron la bienvenida después de una mañana bastante lluviosa, lo que hizo que las mariposas estuvieron entumecidas y apenas quisieran emprender el vuelo. El musgo español cuelga de los árboles de ébano y las palmeras sabal se elevan entre los nopales, una panorámica de las plantas endémicas de este refugio.

Desde las torres de observación que se encuentran al aire libre y con una vista de 360 grados, disfruté de la vida silvestre y del suave viento que refrescó mi cuerpo, porque una vez que cesó la lluvia, el señor sol dejó sentir sus intensos rayos.

Veinte kilómetros de senderos serpentean a través de los pies de la reserva y muestran a cada paso la naturaleza endémica del lugar. Aunque el propósito principal del refugio es la protección de los animales y la conservación de su hábitat, el personal se dedica a aumentar la conciencia pública sobre la necesidad de conservar la vida silvestre, las especies de plantas y sistemas fluviales. Con la finalidad de que uno conozca más sobre este mágico lugar, en la sala de audio y video se proyectan algunos cortos sobre esta reserva natural.

Santa Ana es una isla de vegetación rodeada por la agricultura intensiva y el desarrollo urbano, que resguarda un gran pulmón de oxígeno en cada uno de sus senderos, cubiertos por una alfombra verde llena de vida.

Weslaco: Un jardín secreto

Cada paraíso natural tiene su encanto, y Valley Nature Center (301 S Border Ave) no es la excepción. Formado a partir de un terreno baldío, este parque de 24 mil m2 es el hogar de una amplia variedad de plantas y animales nativos del Valle del Río Grande. El sitio ahora incluye una pista de 1.5 km a través desde donde me fue posible observar un jardín de cactus, estanques de pantano, áreas frondosas y jardines de mariposas.

Pasear por sus silenciosos senderos fue muy gratificante. A la entrada pude contar más de 30 tortugas de Texas que, sin ninguna preocupación, nadan en un enorme estanque; el revolotear de las mariposas; el sonido de las inconfundibles chachalacas; el hipnotizante movimiento de los colibríes y el cauteloso salto de los conejos de rabo blanco dan vida a este valle natural. Bajo un revoloteo tímido, los arrendajos verdes y los bienteveos me ofrecieron un espectáculo sin igual sobre el cielo azul y el brillante sol de las 15:00 hrs. De hecho, el parque es considerado un buen sitio para ver la migración de las aves y mariposas.

Las pantallas interactivas son una manera divertida para aprender sobre la flora y fauna que se encuentran en el Valle del Río Grande que, a más de uno, maravillará por su diversidad de especies que resguarda.

Aún con ganas de seguir conociendo las reservas naturales que Weslaco ofrece, tomé rumbo hacia el Parque Estatal Estero Llano Grande (3301 S International Blvd), un tesoro que atrae a una gran variedad de vida silvestre del Sur de Texas.

En su entrada, con techo alto y piso de madera, me recibió un enorme lago poco profundo, hogar de la avoceta piquerrecta, la espátula rosada y el pato texano, entre otros. Los observadores de aves pueden disfrutar de la exploración de este refugio, que cuenta con más de 930 mil m2 de extensión.

Durante mi recorrido por los senderos, descubrí algunos amantes de las aves (“pajareros”, como les llaman a los observadores de estos increíbles animales), quienes se camuflajan entre matorrales, árboles y tierra para poder contemplar a detalle el movimiento y comportamiento de las diferentes especies que aquí habitan, además de tomarles un par de fotografías sin temor a ser descubiertos.

Estero Llano Grande se ha ganado una muy merecida reputación como un destino de observación de aves. A finales del verano, cuando el agua es más escasa, cientos de aves zancudas y costeras se reúnen aquí, incluyendo la amenazada cigüeña de madera, junto con especies costeras coloridas como la espátula rosada e Ibis.

A 10 años de que este parque estatal abrió sus puertas, cuenta con más de 326 variedades, incluidas las migrantes, aves acuáticas invernantes y cerca de 30 del Sur de Texas, especies que no se hallan en ningún otro lugar en Estados Unidos. En determinadas temporadas se han visto tordos de garganta blanca y colibríes de garganta azul, un pájaro mexicano que rara vez se ve en Texas.

Para muchos, y me incluyo, los lagartos son sinónimo de fascinación. Existe un lago llamado “Alligator”, hogar de caimanes residentes, donde se les puede ver sobre las piedras o pasto recibiendo los rayos del sol. Este parque también es hogar de otras especies silvestres, de cerca de 200 tipos de mariposas y más de 60 de libélulas.

Bajo una imagen verde y llena de vida, terminé mi recorrido, conjugado con una mezcla de colores, sonidos y variedades que dan vida a este refugio.

Los Fresnos: Un hábitat invaluable

Bajo un cielo completamente despejado y azul, un paisaje majestuoso y el revolotear de algunos pequeños halcones aplomados hicieron mi camino, de cerca de una hora, hacia Laguna Atascosa, de lo más increíble.

Este hábitat natural es un oasis para la vida silvestre. Algunos lo llaman el último gran hábitat, con 182 millones de m2 que sirven de refugio a un gran número de especies, incluso a algunas en peligro de extinción, como el ocelote, que se le ha visto cazar en silencio dentro de los matorrales.

A pesar de que la extensión es muy grande, observé un bosque espinoso que se entremezcla con los humedales de agua dulce, pradera costeras, marismas y playas. Gracias a toda esta biodiversidad, pude contemplar un ciervo cola blanca caminar y darse un banquete con las plantas; los halcones aplomados mostraron su majestuosidad en las alturas e innumerables armadillos, jabalíes y correcaminos me asombraron con su presencia.

La suave brisa de la playa y el desfilar de las garzas cenizas que pescan en la costa me relajaron tanto, que deseaba no partir, pero por tanta vegetación, los mosquitos salieron hambrientos con ganas de convertirme en su cena, así que mejor agarré camino hacia The Inn at Chachalaca Bend (36298 Curva Chachalaca).

Las luces de la camioneta alumbraron el camino. Escondido en la curva de La Resaca de Las Antonias, a la sombra de exuberantes palmeras y olivos silvestres, observé la reja de entrada hacia Chachalaca Bend. En cuanto entré, de inmediato percibí que es un lugar de paz rebosante de vida; un oasis para los viajeros inmersos en la naturaleza. Cada habitación tiene su propio encanto. El silencio y la privacidad lo vuelven único. Un sitio perfecto para pasar la noche.

Harlinger: Pasión por la aves

Llevo seis días recorriendo las ciudades del Valle. Cada lugar que he visitado me ha mostrado diferentes especies de pájaros; por momentos me siento una conocedora al observarlos. Esta pasión me la han transmitido los amantes de las aves, que con cada relato, quedo sorprendida y deseosa de aprender más.

La ciudad de Harlingen me aguardó con un gran tesoro: Hugh Ramsey Nature Park (1000 TX-499 Loop). La puerta de entrada a un refugio tranquilo y arbolado, alejado de la ajetreada vida urbana. Sus 218 mil m2 de terreno boscoso lo hacen ideal para caminar por sus singulares senderos y para andar en bici.

Antes era un basurero, pero gracias a los voluntarios que ayudan a restaurar la belleza nativa con árboles, arbustos, plantas y flores, ahora es el refugio para las aves raras y migratorias que cruzan por Harlingen antes de llegar a Canadá, como el loro de corona roja, que se encuentra en peligro de extinción.

A lo largo de todo el parque se han plantado ébano de Texas, huizache (una acacia), retama y mezquite. También se han creado varios lagos artificiales. Este santuario de vida silvestre es el hogar de diversas especies que tienen la oportunidad de disfrutar de la protección en medio de un entorno urbano de rápido crecimiento.

Este acercamiento con la naturaleza me hizo comprender que el Sistema Nacional de Refugios de Vida Silvestre representa el programa más completo de gestión de recursos de vida silvestre en el mundo. Pese a que otros estados abarcan mucho más de las tierras protegidas dentro del sistema, Texas mantiene algunos de los hábitats más singulares y variados para ayudar a las poblaciones nativas y migratorias para sobrevivir y prosperar.

Isla del Padre: Relajación absoluta

Fue momento de tener contacto con la naturaleza, pero desde otra perspectiva. Con un trayecto de una hora, me dirigí a otra belleza de Texas. El Puente Reina Isabel, construido a través de la Laguna Madre, me indicó que mi destino estaba cerca: la Isla del Padre. Una singular isla que mide tan sólo 800 metros en su parte más ancha y tiene 210 km de longitud.

Durante mi trayecto, mi primera parada fue Sea Turtle Inc. (6617 Padre Blvd). Un espacio donde observé varias tortugas marinas que han sido rescatadas, rehabilitadas y después liberadas. Ese día llegué justo en el momento cuando las estaban alimentando en sus grandes estanques, donde conviven unas con otras, dependiendo de la especie y de la lesión que sufran. Un recorrido que no me llevó mucho tiempo.

Mi siguiente parada fue the Birding and Nature Center. Con más de 300 aves migratorias que vuelan sobre el lugar, se ha convertido en uno de los mejores puntos de observación de aves del mundo. Disfruté de una caminata educativa a través de sus formidables jardines, su largo puente y su singular mariposario. Su encantadora torre me regaló una majestuosa vista de 360 grados de toda la isla.

La tarde empezó a refrescar, así que decidí experimentar una aventura diferente por la playa en compañía de un doméstico caballo. Pese a que no soy muy diestra cabalgando, los expertos de Island Adventures Park eligieron a Justice como mi compañera durante casi dos horas que duró el tour. A paso firme y en caravana, observé cómo el sol se empezó a ocultar y me regaló sus mejores tonalidades naranjas. La suave brisa del mar acarició mi cuerpo a cada trote que Justice daba. Fue una experiencia encantadora al lado de mi hábil amiga, del sol, la arena, el mar y la naturaleza.

La tarde refrescó y el catamarán estuvo ansioso por mostrarme las bellezas de la bahía en un ambiente relajado, buena música, una cena espectacular y el atardecer más increíble. Sólo bastaron un par de minutos cuando la luna salió tan brillante, que iluminó nuestro camino mientras ella se reflejaba imponente sobre las pequeñas olas que fuimos dejando atrás.

Con esta fascinante experiencia, terminó mi viaje de ocho días por McAllen y el Sur de Texas, donde la flora y la fauna fueron mis inseparables compañeras, que hicieron que descubriera un paraíso en cada una de las ciudades que conforman el Valle del Río Grande.

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