Por Norma Esqueda / Fotos: Herbey Morales

La algarabía y diversión en Mazatlán están rodeadas del encantador ambiente de campo sinaloense, repleto de bellos paisajes naturales, gastronomía y aventuras.

Desperté con todos mis sentidos alertas. Sentí mi cuerpo relajado y vi un maravilloso amanecer en el puerto de Mazatlán, donde el sol genera innumerables panorámicas y paisajes llenos de colores, que iluminan el cielo y las nubes, hermosas para una postal inigualable.

Primera parada: Magia sensorial
La brisa de la mañana me invitó a comprobar el lema que tienen los mazatlecos: “Aquí en Mazatlán no hay amor más sincero que el amor por los mariscos”. A pesar de que los pescados y mariscos forman parte importante de la gastronomía de Sinaloa, sus especialidades culinarias son variadas en cuanto a origen y materia prima. La oferta es inmensa en cuanto a productos del mar: camarones, mariscos, tostadas de ceviche, tacos de camarón, empanadas de marlín, tamales barbones de camarón, camarones rellenos, caldo de camarón, albóndigas de pescado, chicharrón de pescado, chicharrón de calamar, pescado sarandeado, pescado chino, camarón Sinaloa, campechanas, aguachile y sopa costella.

Una delicia del puerto y que no siempre hay son los “pajaritos”, unos pescados pequeños que se fríen y se acompañan con limón y chile. Una verdadera exquisitez.

Para este viaje me dejé guiar por las recomendaciones de los lugareños, quienes con tanto amor y pasión cuentan una historia sobre cada rincón de esta hermosa ciudad.

Una vez señalados los puntos por recorrer, me dirigí a El Faro, que se asienta en una impresionante formación natural en la cima del cerro del Crestón. Sus pendientes son muy inclinadas y se encuentran varias cavernas profundas, muy peligroso debido a las corrientes de aires. La magia surgió cuando don Ambrosio, un anciano de más de 80 años, empezó a contarme la leyenda que envuelve estas cavernas. Se cuenta que en el interior de éstas se encuentran incalculables tesoros que en el siglo XVI dejaron ahí escondidos piratas tan famosos como el sanguinario inglés Thomas Caldrens –Cavendich– y el rubio holandés Spilbergen.

Proseguí hacia Playa Olas Altas, donde pude rentar una bici y andar por el malecón y el Centro Histórico; donde observé su reciente remodelación. Una oportunidad ideal para disfrutar del bello malecón, considerado uno de los más largos del mundo, además de recorrer la ciudad a un lado del océano y apreciar desde grandes acantilados, hasta monumentos, glorietas, edificios antiguos y hoteles, entre muchos otros atractivos.

Después de este ejercitante recorrido, llegó el momento de caminar hacia el mirador. Como en La Quebrada de Acapulco, en Mazatlán también hay clavadistas que gustan de dar un espectáculo a los visitantes. Cuando el sol amenaza con empezar a ocultarse, en la glorieta Sánchez Taboada se pueden observar a hombres valientes gustosos de arrojarse al mar a una altura de 14 metros.

Antes de llegar, decidí refrescarme y sentir cómo la brisa jugueteaba con mi cabello mientras recorría descalza la dorada playa, donde alguna que otra ola me acarició los pies, para después irse y regresar más intrépida que la primera vez.

Ya acomodada en primera fila, me dispuse a ver la dificultad que tiene el lanzarse el clavadista desde ese lugar. Es arriesgado porque tiene poca profundidad y hay muchas piedras; un error podría ser catastrófico. Gracias a sus años de experiencia, concentración y dedicación sale un clavado perfecto. La emoción, los gritos y aplausos no se hicieron esperar.

Con tanta alegría, regresé a la playa para sentarme en su refrescante arena. Decidí regalarme 20 minutos para disfrutar y conectarme con la naturaleza, donde el estrés, preocupaciones y problemas no tienen cabida. Fue mi momento para descansar de tanta tensión acumulada en la gran CDMX.

Es un escenario maravilloso, donde el sonido de las olas, la brisa del mar y el cielo se mezclan. Pese a que había nubes, el sol no se ocultó y empezó la magia, donde la gama de amarillos, naranjas, azulados y púrpuras hacen la transformación de presenciar un increíble atardecer. Sin duda, los más bellos son los de Mazatlán. Una de las razones por las que recibe tantos turista.

Después de este espectáculo que me regaló la naturaleza, logré entender otra frase tan popular entre los lugareños: “Hasta un pobre se siente millonario en Mazatlán”, donde la riqueza cobra otro sentido y el corazón palpita incansable de escucharme reír por tanta belleza y tranquilidad.

Segunda parada: Espíritu aventurero
La búsqueda de aumentar mi adrenalina me llevó a explorar el contrastante territorio sinaloense con escenarios que brindan un sinfín de opciones y lugares donde se conjugan las riquezas culturales y naturales.

Pude descubrir que en Mazatlán la cultura de los deportes extremos y el ecoturismo están muy bien posicionados. Gracias a la geografía del lugar, se puede elegir entre las diferentes actividades recreativas y deportivas, como pesca, surf, kayak, buceo, esnórquel, ciclismo, cabalgatas, expediciones, campismo, además de atractivos parques temáticos, que convergen en este lugar.

Para inyectarle un poco más de adrenalina a mi viaje, me dirigí a Playa Sur en la Isla de Piedra para hacer un divertido recorrido en cuatrimoto y disfrutar de la naturaleza y conocer la flora y fauna de la región.

Otro sitio que me atrajo como imán al hierro fue el Parque Temático de Huana Coa, ubicado en la carretera camino a la Noria, que también ofrece variadas actividades. Uno de sus principales atractivos es que presenta los tres escenarios naturales de la región: playa, selva y desierto. Si eres un aguerrido y no le temes a las alturas, las tirolesas y puentes colgantes te harán gritar al máximo; sus expediciones en cuatrimoto en la playa son bastante divertidas, bien vale la pena ir en grupo para aumentar las emociones, y sus recorridos en kayak son igual de increíbles y divertidos.

Por su cercanía al trópico de cáncer, las aguas de la Perla del Pacífico tienen una temperatura y condiciones ideales para la práctica de los deportes acuáticos. Pese a mi temor, ganó la emoción de subirme a un paracaídas, de donde tuve una panorámica de la ciudad desde las alturas. Y bueno, como me encanta la velocidad, no podía dejar pasar un recorrido en jetski, que se pueden rentar en las playas de la Zona Dorada y Camarón Sábalo.

Durante mi estancia descubrí que en casi todas las playas de Mazatlán se puede practicar todo tipo de deportes. Simplemente, una aventura inimaginable.

Tercera parada: Negocios con estilo
Este año la ciudad de Mazatlán recibe por primea vez al Tianguis Turístico México (del 16 al 19 de abril), el evento más importante del sector de nuestro país. En esta magna exposición se reúnen empresarios, hoteleros, agentes de viajes, operadores receptivos, tour operadores, meeting planners y medios especializados de la industria de más de 80 países en el mundo, por lo que es el más representativo para la comercialización de la oferta turística de México.

De hecho, durante la edición del tianguis 2017 asistieron 10 mil personas (que representa un crecimiento de 6% respecto a 2016), además se realizaron 44,312 citas de negocios (35% más que en 2016), participaron 973 empresas (crecimiento de 37%), y acudieron 1,608 compradores (29% más sobre 2016).

Es por ello que el Tianguis Turístico se ha consolidado como la plataforma más importante de promoción y negocios del sector. Bajo esta premisa y con la confianza de que será el más exitoso en la historia y que detonará al puerto como un atractivo a escala internacional, de acuerdo con el Secretario de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero, y el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel.

Cabe señalar que el turismo en Sinaloa creció más del 13% con relación al año pasado, tan solo en Mazatlán se incrementó 42% el número de asientos en vuelos; llegan 48 cruceros turísticos y ya están confirmados 98 para el 2018 (lo que dejará una derrama económica superior a los 500 mdp); en inversión en infraestructura turística en Sinaloa se han aplicado $343 millones de pesos, incluyendo los puertos, Pueblos Mágicos y Pueblos Señoriales.

Aeromar, la aerolínea de transporte regional que tiene 30 años de volar ininterrumpidamente en el mercado nacional, también tendrá presencia en el Tianguis Turístico de Mazatlán. Aprovechará su estancia en el evento para anunciar a su nuevo director, Dieter Holz Wedde, quien continuará el proceso de consolidación y nuevas inversiones, que ya había encaminado el anterior director, Andrés Fabre.

Es importante mencionar que durante 2017, Aeromar tuvo un incremento cercano al 25% en el flujo de pasajeros transportados con respecto a 2016, superando los 700 mil, por lo que estiman que este año la aerolínea logre superar el millón de pasajeros transportados en sus 23 vuelos nacionales y uno internacional.

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