Hidalgo es uno de los destinos que ofrece paisajes de ensueño, que te invita a descubrir sus secretos, donde la aventura, la recreación, la cultura y el descanso son parte de los encantos que enamoran de este estado.

Legado con historia

Si quieres descubrir una de las construcciones más importantes del siglo XVI en México, visita el Acueducto del Padre Tembleque. Se trata de la obra hidráulica más importante construida durante el virreinato en todo el continente americano planeada para llevar agua a los indígenas de Otumba, Zacuala y Zempoala. Además, es la más reciente obra mexicana integrada a la Lista de Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO.

Durante tu recorrido podrás observar los métodos utilizados para su construcción, que atestiguan la doble influencia de los conocimientos europeos en materia de sistemas hidráulicos –especialmente los romanos– y de las técnicas tradicionales mesoamericanas de utilización de cimbras de adobe.

En la actualidad, el acueducto aún provee de agua y tiene una longitud de 44 kilómetros y corre desde las faldas del volcán de Tecajete hasta Otumba. Además, sus 66 arquerías de estilo románico de medio punto son consideradas unas verdaderas joyas de la arquitectura del siglo XVI. La perfecta conservación de sus arcos y columnas se debe, por un lado, a la planeación y, por otro, a que sus columnas fueron construidas con bruñido, un material usado para unir las piedras compuesto de cal, agua, miel de abeja y baba de nopal que evita el crecimiento de hongos y hierbas.

El equilibrio de pilares hacen del Acueducto de Tembleque una obra extraordinaria. Un recorrido digno de realizarse en hora y media desde el centro de la Ciudad de México.

Color y tradición

Huasca de Ocampo es un pintoresco pueblo mágico que combina lo hecho por el hombre con la obra de la naturaleza, que invita a recorrerlo a pie y descubrir sus secretos entre sus calles empedradas.

Sus techos de teja roja se entremezclan como un rompecabezas, donde la inspiración de cada artista y fotógrafo logra plasmar la belleza particular de tan impresionante paisaje visto desde las alturas. Los portales de su centro histórico, la hospitalidad de su gente, sus calles con vendedores de artesanías y su comida típica reflejan la tradicional provincia mexicana.

Huasca es el punto de partida para explorar las ex haciendas de beneficio, los bosques de oyamel, las presas, las formaciones rocosas y una joya natural que sobresale entre las otras: los Prismas Basálticos.

Durante tu recorrido no olvides adquirir alguna de las artesanías típicas de la región: recipientes de barro rojo y macetas de piedra de río. A tu paso refréscate con la bebida tradicional a base de rompope hecho en la región y los cantaritos, bebida preparada con frutas y jugos del lugar. Y para comer, prueba los tradicionales sopes y quesadillas, que tienen un sabor insuperable.

Paisajes naturales, lugares históricos, hermosas vistas, calles empedradas, viajes en globo, aventuras extremas, paseos románticos, haciendas coloniales y lugares mágicos te esperan en la Huasca de Ocampo, que harán tu estadía inolvidable y mágica.

Tula y sus enigmas

Estar en Tula y recorrer sus maravillosas ruinas es encontrarse con un pasado glorioso. Es un lugar místico cargado de energía que reconforta el espíritu y que guarda con orgullo uno de los más importantes testimonios de la cultura tolteca: los Atlantes, que caracterizan y coronan su emblemática zona arqueológica.

Uno de los edificios más representativos de la ciudad es la pirámide B, que es el asiento de los majestuosos e imponentes Atlantes o Gigantes de 4.8 m de altura, cada uno labrado en piedra basáltica, y que custodian la parte superior del Templo de Trahuizcalpantecutli. De acuerdo con varios escritos, se cree eran guerreros que sostenían el universo con su actividad bélica. También resalta su conjunto de construcciones que muestran un profundo simbolismo religioso como son el Altar Central, el Coatepantli o Muro de las Serpientes, el Palacio Quemado, los Juegos de Pelota y el Tzompantli.

Este basamento piramidal tiene como identidad decorativa en sus muros de lápidas de toba volcánica relieves de jaguares y de coyotes que van caminando en una sagrada procesión; otras lápidas muestran figuras de águilas y buitres devorando corazones y, como elemento principal, la presencia de un ser extraordinario, probablemente el propio Quetzalcóatl, que emerge de un animal fantástico, mezcla de jaguar, serpiente y águila.

Aquí también se encuentran dos interesantes museos: Museo Jorge R. Acosta y la Sala de Orientación Guadalupe Mastache y el Ex Convento De San José.

Un recorrido por la zona arqueológica de Tula te acerca al mito y a la historia donde están presentes las huellas de Quetzalcóatl. Una civilización que permanece envuelta en misterio y que también se le conoce como la Ciudad de los dioses.

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