Dejamos el asfalto y lo cambiamos por escenarios donde la tierra, agua, piedras y pastizales nos acompañaron es esta aventura de fin de semana.

Texto y Coordinación: Norma Esqueda / Fotografía: Rodrigo González / Locación: Huasca de Ocampo, Hidalgo

Lodo, piedras y arena fueron los ingredientes para comenzar una travesía 4X4 por Huasca de Ocampo en Hidalgo. Nuestra invitada de honor, la Ford Ranger 2017 XLT con motor Diesel 3.2L I5 con transmisión automática de 6 velocidades.

Una camioneta preparada para realizar cualquier tarea sin importar el lugar, incluso en los terrenos más complicados o en medio de la naturaleza. Para comprobar su rendimiento y aumentar la emoción, agua, serranías y caminos en desuso se agregaron a la aventura.

En compañía del piloto experimentado y del fotógrafo iniciamos esta experiencia llena de adrenalina. Apenas llevábamos 50 minutos de recorrido, cuando nos topamos con áreas escasamente pobladas, pocos árboles, animales que pastaban en los verdes prados, así como diversos montículos de tierra y roca que dificultaron nuestro trayecto. Esto representó un reto, que nos obligó a poner en acción la potencia de 197 caballos de fuerza, la transmisión 4×4 y la tecnología Park Aid que, mediante sensores de reversa, nos indicaron la proximidad de los objetos para salir bien librados de las irregularidades del terreno.

El clima era fresco y bastante agradable. A medida que íbamos recorriendo las montañas que contorneaban figuras particulares con profundas quebradas en un camino serpenteante, fue momento de probar los frenos, que respondieron obedientemente a nuestras peticiones y a las necesidades que el camino nos desafiaba.

Con el escenario a punto, por fin vino el momento más esperado para poner a prueba la 4×4. El tránsito por el agua, una acción sagrada para una buena travesía todoterreno, donde demostró su capacidad de vadeo de 800 mm. Un momento inolvidable. Un ensayo básico para testear y saber de qué está hecha la camioneta y el piloto.

Después de un recorrido donde la adrenalina nos llevó al límite de nuestras emociones, fue el turno de descargar las cuatrimotos y todo el equipo necesario para acampar. Esa noche, el cielo estrellado de Huasca de Ocampo fue testigo de una travesía a bordo de la Ford Ranger. Estoy segura que mañana estará impaciente por mostrarnos por qué tiene el mejor desempeño con la máxima eficiencia sin importar el reto.

 

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