Desde el Norte hasta el Sur, el territorio nacional ofrece rincones increíbles para disfrutar de un excelente fin de semana. Acompañado de tu libreta de viaje te invitamos a descubrir los Pueblos Mágicos cercanos a todos nuestros destinos, en cada escala conocerás las tradiciones y las costumbres de pequeñas poblaciones que orgullosas conservan intactas sus raíces. Esta es la tercera de cuatro partes.

Xico, Veracruz

Recorrer las calles de Xico y platicar con su gente es una experiencia enriquecedora, ubicado a pocos kilómetros de Xalapa, tiene en su gente, eso que provoca que una y otra vez quieras regresar. Desde muy temprano los merenderos están abiertos para recibir a los comensales, ahí, con una simple pregunta podrás conocer la receta “secreta” que los distingue como uno de los mejores moles del país o descubrir cómo preparan ese delicioso licor de mora, café o maracuyá que en cada esquina venden.

La magia de Xico también está en sus montañas, cascadas y ríos. Hacer senderismo en esta zona de Veracruz es impresionante por la flora y fauna de la región. Si lo prefieres, el cañonismo en el río Coyopolan, donde atraviesas pozas y cascadas es muy especial, para hacerlo debes hacerlo con los expertos de la zona.

Mapimí, Durango

En medio del semidesierto, miles de anécdotas se refugian a orillas del Bolsón de Mapimí. Es un Pueblo Mágico en cuyas calles se escribe la esencia de un pueblo guerrero, escenario de interesantes hechos históricos. Pasear por estos rumbos, al norte del estado de Durango, es indudablemente una de las mejores experiencias para toda la familia. Mapimí es un pueblo cálido. Sus calles nos llevan a la historia del Virreinato, la Independencia y el Porfiriato, y en este viaje por distintas épocas de México no es extraño encontrarse con personas que alegra la estancia de quien lo visita. Ya en el corazón de Mapimí, alrededor de la Plaza de Armas, algunas casonas reflejan la importancia que ha tenido este pueblo mágico desde mediados del siglo XIX. Otros inmuebles más tienen una personalidad histórica, como la casa de la familia Cigarroa, donde se alojó el presidente Benito Juárez durante su camino hacia el norte, en 1864. Su cercanía con las minas de Ojuela y debido a su actividad minera de antaño, en Mapimí no falta la venta de cristales. Los creadores cuentan con orgullo sus proezas al bajar varios niveles de las minas, en busca de estas vistosas piedras

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