Desde el Norte hasta el Sur, el territorio nacional ofrece rincones increíbles para disfrutar de un excelente fin de semana. Acompañado de tu libreta de viaje te invitamos a descubrir los Pueblos Mágicos cercanos a todos nuestros destinos, en cada escala conocerás las tradiciones y las costumbres de pequeñas poblaciones que orgullosas conservan intactas sus raíces. Esta es la primera de cuatro partes.

Santa Clara del Cobre. Michoacán

Destellos cobrizos por doquier seducen la mirada. Hemos llegado a Santa Clara del Cobre, el pueblo minero de Michoacán que conquista el corazón de propios y extraños. Un martilleo por aquí y por allá se escucha como una bella sinfonía. Son los artesanos que tabajan el cobre para crear todo tipo de objetos y joyería. Este trabajo lo realizan siguiendo las tradiciones que vienen desde épocas prehispánicas, cuando los purépechas de la región ya sabían fundir y trabajar los metales. Al caer la tarde, todo el resplandor cobrizo que centellea en las calles adornadas con faroles, bancas y otros ornamentos de este metal, se ve envuelto por un delicioso aroma. Son las corundas y uchepos que se calientan en las ollas instaladas en las esquinas de la calle, y que regalan una sonrisa a todo aquél que prueba su suave masa.

Visita: el Lago de Zirahuén que regala paisajes fascinantes. Disfruta aquí del amanecer mientras desayunas un rico conejo o cordero, especialidades de la zona. Se encuentra a 14 kilómetros de distancia.

Obligado: visitar un taller familiar para admirar de primera mano el trabajo en cobre que realizan abuelos, padres e hijos.

Tula, Tamaulipas

Recorrer las calles de Tula, es un encuentro con la tradición y el arte. Esta pequeña ciudad de rasgos disímbolos alberga 498 construcciones coloniales considerados monumentos históricos, la belleza de muchos de ellos advierten la abundancia de su pasado, al ser un pueblo trabajador y pujante. Asomarse a la plaza de Armas, la parroquia de San Antonio de Padua o la casa de las artes, es descubrir rasgos de una de las ciudades más importantes de todo el estado de Tamaulipas. Sus construcciones son plena manifestación de su pasado. Mención especial merecen todos los talabarteros de la región, ellos han diseñado por generaciones el símbolo del estado: la cuera tamaulipeca. Verdaderas obras de arte confeccionadas con piel de cabra son valoradas dentro y fuera del país. Observar el trabajo de los artesanos en sus pequeños talleres, es descubrir el talento innato de cada uno de ellos.

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