Cerca de esta ciudad texana existe otra llamada Brownsville donde toda la familia encontrará opciones para distraerse del ajetreado shooping.


En mi último viaje familiar a McAllen Texas, Estados Unidos, investigué qué otras opciones de cultura y entretenimiento familiar existían en los alrededores para evitar el hartazgo, sobre todo de mis hijos pequeños, después de varios días de shooping.

Descubrí que en una ciudad cercana llamada Brownsville existen opciones de cultura y entretenimiento, como es el caso del Zoológico Gladys Porter donde los niños disfrutaron de gorilas, flamingos, cocodrilos, jirafas y cebras, el Dragón de Komodo, serpientes de cascabel y mantarrayas. Todo en el mismo lugar.

Caminando unos metros se encuentra el Museo Interactivo del Niño. Los niños corrieron hacia la sala de juego-aprendizaje: iban de un escenario al otro, tocando todo, divirtiéndose y aprendiendo algo. Sus favoritos fueron la zona de construcción y el canal de televisión donde jugaron a ser presentadores del clima.

Al siguiente día, acudimos al Museo Conmemorativo de la Fuerza Aérea, otro sitio ideal para niños. Es como entrar en un túnel del tiempo y estar parado en los años 40 del siglo pasado, rodeados por imponentes aeronaves. Subimos a un avión de la Segunda Guerra Mundial y visitamos salas con objetos curiosos de la aeronáutica.

Por último, mi esposa y yo no podíamos dejar de visitar el Museo de Bellas Artes de Brownsville; ambos somos amantes del arte. En el lobby del museo hay una reproducción de un obelisco y un mural egipcio. Artefactos, joyas y una reproducción de la tumba de Tutankamón eran la ambientación perfecta para el plato fuerte: la colección privada de máscaras originales, hechas de arcilla, pintura vegetal y alguna hasta bañada en oro, todo un deleite arqueológico.

 

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