Por Norma Esqueda

Culiacán tiene mucho que ofrecer en todos los sentidos: negocios, cultura, arte, ocio, educación y, por supuesto, fiesta y diversión. Cada momento es una vivencia, cada encuentro es un recuerdo que se lleva para siempre.

Un destino más en la ruta de Aeromar, es Culiacán. Una ciudad catalogada y promovida ante el turismo como ideal para realizar negocios, por la calidad de sus hoteles y restaurantes. Sin embargo, no se limita a esta actividad, porque sus visitantes también pueden disfrutar de atractivos detalles que invitan a vivir experiencias inolvidables.

Es un destino favorecido por la naturaleza, donde las bondades de la región se conjuntan para convertirlo en un lugar mágico. Su riqueza natural, la impresionante belleza de la llanura entre el mar y desierto, el encanto de la ciudad y la calidad de las comunicaciones convierten a Culiacán en un lugar ideal para escaparse en cualquier época del año y gozar de sus atractivos.

Sus amplias zonas verdes reflejan la fertilidad de su tierra. Algunos sitios llenos de vida y naturaleza son el Jardín Botánico, el Parque Las Riberas y el Centro Cívico Constitución, un remanso de frescura en el ambiente cálido de Culiacán.

Durante nuestra visita a Culiacán, decidimos visitar estos tres bellos sitios que reflejan la naturaleza y vida que existe en la ciudad.

El Jardín Botánico nos recibió con una espléndida colección de plantas del tipo desértico, tropical, acuático y de ornato, como bambúes, ficus, selva baja caducifolia, selva tropical, palmas, plantas desérticas, nenúfares y ceibas, así como frondosos árboles; nos impactaron las gigantescas palmeras procedentes de la India y de África.

Su arquitectura y el hermoso estanque con peces de todas las tonalidades están pensados para convivir en armonía con la naturaleza. Un espacio que se ha convertido en un centro para aprender y disfrutar en medio del silencio y la relajación, así como para hacer ejercicio entre sus bellos jardines.

En sus 10 hectáreas, este museo vivo promueve la protección y conservación de la flora y fauna de la región, así como la generación de espacios verdes para mejorar la calidad de vida de la ciudad.

Después de una larga caminata, nuestra siguiente parada fue el Parque Las Riberas, que se encuentra a orillas del río Humaya y atraviesa prácticamente la ciudad. Un sitio donde también pudimos disfrutar de la naturaleza y recorrerlo al aire libre.

Quisimos vernos muy osados y sacar nuestro espíritu aventurero, así que decidimos iniciar con el muro fijo, donde pudimos poner a prueba nuestra destreza y equilibrio para escalar. Para vencer el miedo, nada mejor que la tirolesa y el eurobungee. Lanchas de pedales, botes ecológicos, ciclopista y área de acampado son otras actividades que se pueden realizar con más calma para disfrutar del paisaje y de las bellezas del parque.

Un sitio donde, sin importar la edad, todos se divierten; por ejemplo, para los más pequeños no puede faltar la aventura. Podrán disfrutar de los brincolines inflables, camas elásticas, muro fijo, esferas gigantes y pared de cuerda para escalar, entre otras actividades.

El tour continuó, decidimos hacer el recorrido nocturno. Toda una experiencia increíble caminar bajo un cielo estrellado mientras nos acompañaba una luna bastante brillante. Quedamos maravillados con la iluminación del puente, desde donde es posible admirar la confluencia de los ríos Tamazula y Humaya. La zona forestal, con más de 120 hectáreas de paisaje natural, también es digna de ser admirada gracias a las luminarias. Una noche que terminó con muchas experiencias e imágenes imborrables.

Al día siguiente, una vez desayunados y con la pila recargada, fue momento de visitar el Centro Cívico Constitución, que cuenta con más de 22 canchas deportivas, un zoológico, albercas y juegos infantiles, lo que lo convierte en el destino perfecto para familias, parejas y turistas.

El zoológico resguarda 450 animales y 125 especies, entre las que pudimos observar el cocodrilo americano, pato golondrina, pichihuila, pato madera, cisne negro, oca carunculada, cacatúa, guacamaya roja, paloma, cálao, faisán de collar, faisán plateado, faisán lady, faisán dorado, pavo cojolita, paloma colorada, pavo real, mono tití y el papión sagrado, entre otros animales de gran belleza.

La siguiente parada fue el Museo Regional de Sinaloa, donde observamos los acontecimientos más relevantes desde la época prehispánica hasta el movimiento de 1910, con una propuesta museográfica permanente y una sala de temas temporales. También se muestra una valiosa colección de objetos arqueológicos; así como armaduras, escudos y armas de diferentes épocas. Un imperdible para conocer la historia de la ciudad.

Para cerrar nuestro recorrido lleno de magia en la ciudad de Culiacán, gozamos del espectáculo de las Fuentes Danzantes, que se da al atardecer en el Parque Constitución. Un show de luces y colores en medio de un escenario magistral, donde admiramos la confluencia de los tres ríos que envuelven la ciudad en total belleza y esplendor.

Culiacán nos mostró que es una ciudad viva, con una gran diversidad de atractivos naturales, hermosas playas y tradiciones; además de sitios arqueológicos y presas donde se puede practicar canotaje, esquí acuático y pesca de lobina. Este recorrido será para otra ocasión, donde vivamos las aventuras y bellezas de Sinaloa.

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