En este bosque, cuando el día se apaga, los árboles, flores y hasta el aire mismo se encienden para bailar, en el más profundo silencio, una danza de cortejo.

Fotos y Texto: Rodrigo González

Las coníferas de Nanacamilpa, en Tlaxcala, albergan el prodigio natural de cientos de miles de luciérnagas que, en época de lluvia, presumen su luz vaporosa. Gracias a los ejidatarios y comuneros que controlan estas tierras, podemos adentrarnos al bosque para disfrutar de este espectáculo maravilloso (sí, mágico).

Las luciérnagas aparecen en época de lluvias, a mediados de Julio y Agosto. El valle de Nanacamilpa, al estar rodeado de cerros, permite que se concentre la humedad entre los árboles y que se creen las condiciones ideales para que se reproduzcan estar maravillas de la naturaleza.

Así que, una vez al año, las estrellas tienen competencia en la tierra. Las pequeñas lucecitas se pasean por entre la maleza: las que vuelan son los machos, las que se mantienen en el follaje son las hembras. En sus colas, la luciferina y la luciferasa interactúan para producir el fenómeno de la bioluminiscencia. Así, se produce esta danza radiante diseñada para seducir, encantar y, claro, lograr reproducirse: una danza amorosa.

Alejandro, uno de los guías, explica que las luciérnagas son muy sensibles a otras fuentes de luz y al ruido, por eso, los visitantes que se adentran al bosque tienen que apagar sus celulares (“de todas formas no les sirven para tomar fotos, porque todo está muy oscuro”) y guardar el más absoluto silencio: “sólo podemos cuchichear, para molestar lo menos posible el ciclo natural de las luciérnagas”.

Para asegurarse de que la presencia humana afecte lo menos posible esta danza luminosa, sólo se puede transitar por senderos ya establecidos, en filas “de dos en dos” y caminando en total oscuridad.

Pero la travesía vale la pena, una vez que se llega al claro designado, los visitantes se sientan y, cuando el último rayo de sol desaparece en el horizonte, el bosque comienza a encenderse. Entonces parece que se entra en otro mundo, uno salido de un cuento de hadas o quizás de un relato de fantasía. Aunque la experiencia misma es corta, no más de 30 minutos, para que otros grupos puedan entrar, la luz de las luciérnagas se impregna en la retina, en el recuerdo, en el alma.

Ellas estarán brillando y danzando en nuestra mente durante mucho tiempo. La luz juguetona, enviando su mensaje a través del aire fresco, el olor a hierba húmeda y el silencio.


¿Buscas visitar el Santuario de las Luciérnagas en Nanacamilpa, Tlaxcala, con guías locales con mucho respeto por la ecología?

¡Busca a los jóvenes del Centro Laguna Azul!

Francisco Rámirez Juárez (comisariado ejidal).

Cel. 7481007743

Alejandro (guía)

Cel + What’s App: 7481054457

Pablo (guía)

Cel + What’s App: 7481066751

¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?

-Jorge Luis Borges

 

Comments are closed.