Chiapas está preparado para sorprender y brindar emociones únicas que queden plasmadas en tus recuerdos con sus fascinantes atractivos turísticos, bellezas naturales, arquitectura, cultura, costumbres, tradiciones y la amabilidad de su gente.

Por Norma Esqueda / Fotos: Gabriel Bravo

Tuxtla Gutiérrez es una ciudad que ofrece una especial arquitectura civil y religiosa, así como asombrosos alrededores naturales de inigualable belleza. Un destino mejor conectado con la Ciudad de México gracias a que nuestra aerolínea Aeromar abre esta nueva ruta para ser recorrida en cualquier época del año.

Donde surge la magia de un pueblo

Es tan agradable salir a presenciar y captar momentos de la vida fuera del recorrer rutinario, que una visitar a la comunidad de Chiapa de Corzo es una experiencia tan grata que vale la pena vivir.

Las distancias son muy cortas. En un trayecto de sólo 15 minutos, partiendo de la capital del estado, se encuentra Chiapa de Corzo, un Pueblo Mágico con trazo renacentista y situado junto al río Grijalva, que conquista con sus coloridas tradiciones, bellos edificios e historias entrañables.

Uno de sus monumentos emblemáticos es La Pila. Una fuente de estilo mudéjar elaborada en ladrillo rojo, donde destaca su más puro y fino estilo arte morisco, que se sobrepuso a la ciudad indígena y que se puede admirar en la Plaza de Armas. Era el punto de reunión y abastecimiento de agua para la población.

En el Centro Histórico se yerguen orgullosos Los Portales, la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán y el Museo de la Laca, que denota el arraigo de este estilo artesanal en la región.

Pero esta comunidad es más que un paisaje exuberante, arquitectura singular y costumbres ancestrales. Su gastronomía, su música y fiestas son de antología, en especial la Fiesta Grande, realizada entre el 15 y el 23 de enero, una de las más vistosas del país y considerada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También es conocida como la “fiesta de los parachicos”, por su magnífico espectáculo digno de observar.

La riqueza cultural de Chiapa de Corzo también es palpable en su arte popular. En esta hermosa ciudad se pueden encontrar delicados trabajos de talla de madera, elegantes bordados, como la inigualable falda chiapaneca y parachico y piezas de laca, el producto estrella de los artesanos locales.

Muchos otros puntos de interés posee esta histórica ciudad, como las ruinas del templo de San Sebastián, las capillas de los barrios, las ruinas prehispánicas en sus afueras y el Museo de la Marimba.

Su exquisita gastronomía es otro punto a resaltar. Es una delicia el cochito y los dulces típicos (suspiro, chimbos, nuegados), así como su bebida tradicional denominada pozol; todos ellos con sabores muy peculiares que deleitarán tu paladar.

Navegando entre rascacielos naturales

El día apenas inicia, así que es momento de conocer una de las maravillas vegetales del lugar. Si se parte de la ciudad, hay que recorrer 12 kilómetros hacia el embarcadero de Chiapa de Corzo para abordar una lancha en dirección al Cañón del Sumidero.

Si no se tiene tanto tiempo para realizar el recorrido entre sus aguas, otra opción es ver el cañón desde arriba. Existen cinco miradores ubicados en la carretera. El primero se encuentra a 23 km del centro de Tuxtla y se le conoce como La Ceiba. Luego, en forma ascendente, están La Coyota, El Tepehuaje, El Roblar y Los Chiapa, que es el de mayor altura y cuenta con un restaurante. Sin importar en cuál decidas parar, cada uno ofrece una vista inmejorable para que puedas admirar todo su esplendor. Un fascinante paisaje compuesto por enormes ceibas, ocotes y ramones; impresionantes manantiales, escurrimientos de agua y riachuelos; innumerables especies de aves, y una fauna en general sorprendente. Una panorámica de la belleza del Cañón del Sumidero en todo su esplendor.

Si decides hacer la travesía por el río Grijalva, el tiempo estimado es de dos a tres hora en un trayecto de 32 km desde el Pueblo Mágico de Chiapa de Corzo hasta la cortina de la Presa Chicoasén.

Ya en el embarcadero, las lanchas tienen una capacidad para 15 ocupantes. Una vez colocados los chalecos salvavidas, inicia la experiencia a toda velocidad. Durante el recorrido es muy común ver a los cocodrilos asolearse a las orillas del río o arriba de grandes piedras, también podrás observar una playa repleta de zopilotes y monos araña, chachalacas, pericos, garzas, pelícanos pardo, halcones cola roja, gavilanes y varios reptiles, destacan de manera especial la iguana negra y la boa.

Sin importar la época del año, el Cañón del Sumidero luce siempre majestuoso. Durante el trayecto es posible admirar sus magníficas vistas e impresionantes formaciones geológicas en los acantilados y a las orillas del río, como la Cueva del Silencio, la Cueva de los Colores y el Árbol de Navidad, entre otros atractivos. Después de casi tres horas, el recorrido culmina en la presa hidroeléctrica con una vista inmejorable del cañón.

Es momento de descender de la lancha y dirigirte al Parque Ecoturístico Cañón del Sumidero. Este resguardo natural presenta una nueva propuesta de aventura y diversión en esta pequeña selva cercada por las altas paredes del cañón.

Sus senderos permiten conocer la flora y fauna nativas, además de practicar actividades de aventura dentro del imponente Cañón del Sumidero. Puedes apreciar sus áreas naturales donde se encuentra un aviario, área de mamíferos y senderos naturales. Si te gustan los deportes extremos, nada como hacer rappel, tirolesa o kayak. Después de un largo día, nadar en las aguas cristalinas de la alberca te dará total relajación; o comer en su restaurante o visitar su tienda de artesanías en un ambiente de respeto y fomento a la cultura ambiental.

Si lo prefieres, el recorrido también se puede realizar a pie y pasar por su puente colgante hacia la Rosa de los cuatro vientos. En este punto te internarás en la naturaleza hasta llegar al Estanque de los buenos deseos, donde el murmullo del agua descendiendo lentamente de las alturas de la montaña es el sonido más hermoso que se pueda apreciar. Después, el Sendero de la conciencia le ayudará a reflexionar sobre la naturaleza y la imperante necesidad de comenzar a cuidar de ella. Más adelante se encuentra el misterioso árbol de la lluvia, que sin importar la época del año, te mojará cuando pases debajo de él.

Después de un día de intensa actividad, podrás nadar en las cristalinas aguas de un agradable y majestuoso estanque a la orilla del río, asolearte, tomar tu bebida favorita o descansar en las apacibles hamacas.

El tiempo transcurre en total calma, un paraíso del que no desearás despegarte. Tanta belleza te hace ser parte del ambiente, pero la magia termina cuando dan las 5:00 de la tarde, momento en el que la lancha pasará por ti al parque y te llevará de vuelta al embarcadero bajo un cielo azul, una brisa que refresca tu rostro y el sol que sonroja tus mejillas.

En medio de una ciudad colonial y romántica

Una de las riquezas del Pueblo Mágico de San Cristóbal de las Casas radica en su diversidad étnica y tradición colonial, que muestra sus tesoros arquitectónicos en diversas edificaciones del siglo XVI. A tan sólo una hora, partiendo de Tuxtla Gutiérrez, se pueden descubrir las bellezas que esconde este cautivante destino.

Su belleza arquitectónica la posiciona como una de las ciudades coloniales mejor conservadas de México. Está compuesta por una serie de barrios tradicionales, cada uno es conocido por algún comercio o costumbre en particular, tal como trabajos en hierro, carpintería o tallado en madera.

Como está trazada de forma rectilínea se puede recorrer fácilmente a pie. Para descubrir cada uno de sus rincones, hay que llevar tiempo para pasear por sus estrechas y empinadas calles, donde se muestra un paisaje de casas pintadas con colores brillantes y sus pintorescas tiendas y mercados. Varias de las calles principales que conducen, a través del centro, están cerradas al tráfico y convergen en el parque central o zócalo, lo que te permite apreciar mejor su arquitectura, convivir con su gente y dejar a un lado el tránsito local.

A lo largo de la plaza principal se encuentran el Ayuntamiento, de impresionante arquitectura, y la Catedral. Cinco cuadras al norte de la plaza descubrirás el Museo Templo y Convento de Santo Domingo de San Cristóbal.

Una empinada escalera de piedra conduce hasta el Templo de San Cristóbal, con una vista que lo convierte en el mejor mirador de la ciudad. Hay que escalar hasta la cima para disfrutar de vistas espectaculares de la ciudad de San Cristóbal, como las montañas de los alrededores y la campiña.

En el Centro Histórico convergen tejados, patios floridos, balcones esquinados, fachadas barrocas, construcciones de estilo neoclásico y mudéjar; artesanía colorida, cocina exquisita y recorridos para escuchar sus antiguas leyendas.

Este pueblo mágico es hogar de varios grupos indígenas que descienden de los mayas; dos de los más grandes son los Tzotziles y los Tzeltales que habitan en los pueblos de los altiplanos que rodean a San Cristóbal, como en Zinacantán, y que de vez en cuando bajan para ofertar sus productos artesanales de gran valor artesanal.

Chiapas ha sido durante millones de años el celoso guardián de estos destinos llenos de magia, belleza y misterio. Lugares que invitan a ser descubiertos y recorridos de punta a punta por todo aquel que goce de estar en contacto con la naturaleza, por sus calles empedradas y convivir con su gente.

 

Comments are closed.