• Los Voladores de Tamaletón forman parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO desde 2009
  • En Tancanhuitz se combinan las tradiciones ancestrales Tenek y Nahua
  • La Cascada del Aguacate es la segunda caída de agua más alta de San Luis Potosí, después de Tamul
  • En medio de formaciones rocosas vestidas de musgo y vegetación, se encuentra la Cueva de las Quilas, hogar de cientos de cotorras

Por Azucena Pacheco / Fotografía: Édgar Xólotl

La Huasteca Potosina tiene sitios emblemáticos, como la Cascada de Tamul, el Sótano de las Golondrinas o el Jardín de Edward James, pero también cuenta con destinos que para muchos siguen siendo desconocidos o poco explorados, en los que no sólo se trata de admirar la naturaleza, si no de interactuar con ella y conocer cada uno de sus secretos.

El epicentro de este recorrido es Ciudad Valles, y el Hotel Misión es la mejor opción para hospedarte por su cercanía a la mayoría de los servicios que necesitarás durante tus expediciones.

Día 1: Río Huichihuayán y Sótano de las Huahuas: Donde la naturaleza hipnotiza

El nacimiento del río Huichihuayán se encuentra a 67 km de Ciudad Valles, en Huehuetlán, a las faldas de la Sierra Madre Oriental. Al llegar al manantial hipnotiza el sonido del agua brotando de entre las rocas, sorprende su color turquesa y abruma la exuberancia de la vegetación selvática.

Ante el agobiante calor se antoja un chapuzón, pero el agua es helada porque baja de las montañas, así que para refrescarnos, nos dirigimos a una palapa, donde mujeres indígenas atienden un pequeño restaurante de comida regional, rentan pintorescas cabañas y dan acceso a la Cueva de las Quilas. Aquí cargamos energía con un huevo enojado, cocido en hoja de plátano sobre comal de barro y acompañado con enchiladas rojas.

Nos dirigimos a la Cueva de las Quilas, que nos saluda con formaciones rocosas insólitas invadidas por musgo y vegetación de un verde intenso, donde las cotorras han hecho su hogar. En este lugar no es posible realizar ningún deporte extremo debido a la naturaleza húmeda y porosa de las piedras que la componen, por lo que sólo nos basta con ser espectadores de su belleza. La caminata bajo el sol nos tiene ensopados en sudor, así que regresamos al Río Huichihuayán. Un clavado en una poza tranquila es justo lo que necesitamos para refrescarnos.

El agua tranquila y el sonido del ambiente nos invita a apreciar la belleza del lugar, donde el silencio nos hace pensar y el aire juguetea con nuestros cabellos, mientras descansamos sobre una piedra rodeada de vegetación.

Para realizar esta actividad se requiere de un nivel de demanda física bajo. Se recomienda no nadar dentro de las corrientes y buscar pozas poco profundas.

Sótano de las Huahuas

Tras comer unas deliciosas gorditas en un puesto a pie de carretera, tomamos rumbo hacia el sótano de las Huahuas, aproximadamente a 25 kilómetros de distancia desde el nacimiento del río Huichihuayán. Esta maravilla geológica se encuentra en San Isidro Tampaxal, Aquismón, y su formación se debe al

colapso de una porción de suelo calcáreo. La hora ideal para admirar el vuelo de las huahuas es a las 18:00 horas. La caminata hasta llegar al mirador requiere de buena condición física, porque hay que recorrer kilómetro y medio de subidas y bajadas que resultan extenuantes. Llegar a la cima puede llevarte 20 minutos a paso veloz, pero si decides tomarlo con más calma, el ascenso te puede representar hasta 40 minutos.

Veo mi esfuerzo recompensado al admirar el ritual de los vencejos y cotorras volando antes de descansar en el interior de este enorme agujero. La danza de las aves impresiona por el sonido que emiten mientras vuelan y siguen un patrón para ingresar (en círculos en el cielo y en picada al entrar al sótano).

Permanecemos observando este seductor espectáculo por aproximadamente una hora. El sol comienza a caer, al mismo tiempo que las últimas aves sobrevuelan el lugar. Es momento de iniciar el recorrido de regreso al hotel. Como el lugar no dispone de luz eléctrica, una vez que empieza a oscurecer, corres el riesgo de perderte o de lastimarte si no pisas con cuidado. Por eso es importante ir acompañado de un guía local; además de equiparte con una lámpara de baterías y calzado que te sujete bien el pie.

Realizar esta actividad requiere de un nivel de demanda física intermedio. Se recomienda utilizar calzado de alpinismo y llevar agua.

Día 2: Río Cascada del Aguacate: Emoción sin límite

Tras un desayuno abundante en el hotel, que ofrece diferentes antojitos de la región, solicitamos un lunch box, pues la expedición es larga. Emprendemos camino, ahora hacia la Carretera Ciudad Valles-Naranjo. En el kilómetro 30 podemos admirar desde lejos la cascada de Micos. Tras 30 kilómetros más llegamos a Damián Carmona, donde vemos las ruinas de una antigua hacienda, y un poco más adelante está la cima de la Cascada del Aguacate, desde donde descenderemos 60 metros a rappel hasta llegar a su base.

Mientras Jorge se ocupa de las medidas de seguridad, Jessy, la otra guía, nos explica que para realizar esta actividad es necesario tener experiencia previa, pesar entre 50 y 100 kilos, no padecer enfermedades cardiacas ni otro tipo de discapacidades físicas o mentales, y tener niveles estables de azúcar en sangre.

Llega el momento del descenso. La adrenalina pone mi mente en blanco, pero afortunadamente Jessy me indica qué hacer, mientras Jorge se adelanta para auxiliarnos a nuestra llegada a piso firme. Los miedos se van disipando al momento que comienzo a descubrir el paisaje que me rodea. La caída del agua, la belleza de la barranca y el color del río que me espera debajo. Cuando al fin llego, una emoción intensa recorre mi cuerpo. Sí, tengo las manos y brazos adoloridos y uno que otro raspón, pero la experiencia vale la pena.

Para realizar esta actividad se requiere de un nivel de demanda física alto. Se recomienda utilizar calzado deportivo con suela muy resistente, así como pantalones y camisa de manga larga.

La siguiente aventura es caminar sobre el río alrededor de 100 metros, y un camino de regreso muy demandante dentro de una selva exuberante, donde te puedes cruzar con venados cola blanca y tlacuaches, pero también con jaguares y ocelotes. Al llegar, lo único que necesito es tomar mucha agua y devorar mi lunch.

El camino de regreso a Ciudad Valles transcurre con bastante calma. Un atardecer imponente nos deleita con el Puente de Dios como telón de fondo. Después nos dirigimos al hotel para descansar y recuperar energía, porque mañana continúa la aventura por la Huasteca Potosina.

Día 3: Tancanhuitz y Tamaletón:  Espiritualidad y misticismo

Tomamos la Carretera 85, México-Laredo, y un poco antes de llegar al Río Valles nos detenemos para probar la especialidad gastronómica de la zona: el zacahuil. Este manjar elaborado con masa, chile, sal y manteca, relleno de carne de puerco y de pollo; y envuelto en hoja de papatla o plátano, es el platillo emblemático de la huasteca, y que desayunan a diario muchos potosinos. Su preparación no es nada sencilla, la güera, quien lleva prácticamente toda su vida en este local y que proviene de una tradición familiar de más de 30 años, nos cuenta que se necesitan dos horas para conseguir la textura perfecta en la masa y 10 horas más en la cocción al horno. Un guiso que se disfruta desde la primera mordida.

Seguimos nuestro camino por una hora, y nos adentramos en Tamaletón, donde habita una comunidad Tenek, que a través de su ritual Bixom T’iiw o Danza del Gavilán, nos dejan maravillados ante tal coordinación y espectáculo en cada uno de sus movimientos, que son bastante arriesgados, pero que ellos dominan con gran perfección.

En punto del medio día los danzantes saludan al sol y Don Agustín, el anciano mayor y líder espiritual, comienza el ritual ofrendando frutas, flores, copal y aguardiente. Durante esta danza agrícola los voladores saludan a los cuatro puntos cardinales, más un quinto, que es el centro. Al momento que se avientan de cabeza, lanzan un grito para que los dioses escuchen sus peticiones.

Esteban, el capitán del grupo, nos explica que esta tradición tiene orígenes mayas, y que se realiza en otros estados, aunque Tamaletón es uno de los más ancestrales. Ellos danzan todos los sábados cada 15 días.

Nos dirigimos a la Parroquia de Tancanhuitz, donde nos espera Celia para mostrarnos la tradición de los diablos, que en Semana Santa bailan con máscaras hechas de madera Pemoche, cuernos y cola de vaca, y colmillos de puerco. Completan el atuendo con chivarras y botas de piel. Esta práctica tiene como finalidad ahuyentar al diablo a través de travesuras, como mojar a la gente y hacerles algunas maldades.

Como el hambre aprieta, nos dirigimos a Huichihuayán, donde degustamos una comida tradicional en Mariscos Paco (Km 314.5 de la Carretera Nacional México-Laredo, Tazaquil, Coxcatlán “La Curva de Huichihuayán”. Tel. 01-800-502-5543, mariscospaco@hotmail.com compuesta de acamayas al mojo de ajo y gratinadas, salpicón de jaiba y enchiladas de ajonjolí. Nos quedamos el resto de la tarde disfrutando la sobremesa con la bella vista del río. Al llegar al hotel no hay nada mejor que pasar un rato en el agua templada de la alberca para descansar el cuerpo, y pensar en un par de ideas para nuestra siguiente expedición.

+ información

Hotel Misión Ciudad Valles

Carretera Nacional México – Laredo 15

Col. Centro, CP 79000

Ciudad Valles, San Luis Potosí

Tel. 01 (481) 382-0066

Dentro del hotel se encuentra

la oficina del guía certificado Jorge Castillo

Huasteca.com.mx

Celular: 481-103-5056

Oficina: 01 (481) 375-6773

E-mail: reserva@huasteca.com.mx y huasteca.com.mx@gmail.com

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