Por Ramón Rivera

Para disfrutar mejor de su rico legado cultural, su singular arquitectura y su vasta gastronomía, te recomendamos viajar en pareja, pues estos rincones del país despiertan la pasión por la vida y enriquecen el alma.

Volar
Papantla, Ver.
A solo 40 minutos de Tecolutla y Nautla, conocidas como Costa Esmeralda, en donde se pueden realizar diversas actividades de aventura, se encuentra Papantla, famosa mundialmente por la Danza de los Voladores, que desde 2009 es Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad de la Unesco; el primer elemento vivo de México que recibió esta denominación.

Igual de popular es la orquídea que se da en esta región y de la que se extrae la aromática vainilla. Actualmente unas diez mil familias la cultivan. En el centro de este Pueblo Mágico está la iglesia y la plaza principal, rodeada por pequeños restaurantes en donde es posible disfrutar de su variada gastronomía. Te recomendamos el zacahuil, los bocoles y los pulakles. En el mercado Hidalgo podrás encontrar artesanías hechas con barro y con la vaina de la vainilla, además de textiles. Muy cerca están sus murales en relieve y el monumento al volador; ahí se realiza la Danza de los Voladores.

La visita se completa con un recorrido por la zona arqueológica El Tajín, antigua capital de los Totonacas, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1992. Se pueden observar relieves esculpidos en columnas y tableros que engalanan los juegos de pelota, templos y palacios dedicados al dios del trueno.

Aquí también se sigue realizando la Danza de los Voladores en la explanada del museo, el cual resguarda manifestaciones escultórica que nos relatan antiguas historias de sus reyes.

Sentir
Comala, Col.
De clima cálido, como su gente, Comala se recorre bajo las sombras de los almendros y las palmeras para sentir la caricia fresca del viento y contemplar su plaza, en la que converge la Parroquia de San Miguel Arcángel, construcción neoclásica de principios del siglo XX, y la presidencia municipal.

Se recomienda sentarse para disfrutar de esa atmósfera que cautivó al escritor Juan Rulfo para inmortalizar el nombre de Comala en su entrañable novela Pedro Páramo.

Otra construcción emblemática es la ex Hacienda de las Nogueras, edificio del siglo XVII. En la actualidad es sede de un museo, el ecoparque y el Centro Cultural.

Son famosas sus botanas, el tatemado y el pan dulce. De las bebidas, están el ponche preparado a base de mezcal de maguey, tuxca y de frutas de la región, como zarzamora, guayabilla, ciruela pasa, tamarindo, coco, café, granada y cacahuate, además del bate, una especie de atole con miel de piloncillo.

Viajar
Real de Catorce, SLP.
Para acceder a este Pueblo Mágico se atraviesa el túnel Ogarrio de poco más de dos kilómetros. La construcción se hizo entre 1897 y 1901 bajo la dirección de Manuel Baranda.

También es posible llegar por la sierra a bordo de las Willys, vagonetas todo terreno de mediados del siglo XX, uno de los símbolos y también uno de sus grandes atractivos.

Los vehículos permiten llegar a lo más alto del Cerro del Quemado para apreciar en todo su esplendor este poblado que en su época de esplendor −en el siglo XVIII− tenía suntuosas casonas de acaudalados personajes, hoy transformadas en pequeños hoteles.

Y son, precisamente, estos inmuebles parte de los atractivos de Real de Catorce, ya que además de conservar su estructura original, ofrecen instalaciones de calidad y atención personalizada. Destacan Ruinas del Real, Mina Real, su fachada del siglo XVIII resguarda un moderno y funcional hotel con el discreto lujo que busca el visitante; El Mesón del Refugio, es otro de los sitios emblemáticos, con su arquitectura original y grandes ventanales que permiten disfrutar de excelentes vistas, y el Mesón de la Abundancia, cuyos platillos hacen honor a su nombre; es el mejor lugar para disfrutar de la gastronomía regional.

Ver
Mazunte, Oax.
En esta pequeña localidad los habitantes se han dedicado a proteger el medio ambiente; allí podrás tomar un ecotour a pie, a caballo o en bote de remos por el mar. También es sede del Centro Mexicano de la Tortuga, un recinto que abriga diferentes especies de tortugas marinas y terrestres que habitan a lo largo y ancho de México.

Los habitantes ofrecen artesanías a precios accesibles y gastronomía regional en locales sin muchas pretensiones, pero con los atributos que caracterizan a la cocina oaxaqueña.

Aunque hay cabañas ecoturísticas y zonas de camping, en los últimos años se han construido hoteles boutique de alta calidad, además de restaurantes de cocina internacional, pues los extranjeros han quedado prendidos de la belleza natural de la región, de ahí que se puedan disfrutar de cocina española, argentina, italiana o francesa, atendidas por la cordialidad de sus propietarios.

Al viajar por la costera se aconseja disfrutar de la ceremonia de temazcal, guiado por chamanes. Imperdible visitar Punta Cometa para ver el amanecer y el crepúsculo, o Playa Mermejita para observar el atardecer o de un cielo estrellado en las cálidas noches.

Vivir
Santa Clara del Cobre, Mich.
Artesanía, gastronomía, arquitectura y tradiciones conviven en este sitio que, enclavado en la región lacustre, está rodeado por escenarios naturales. Santa Clara rinde homenaje al martillado en cobre, una tradición que se ha transmitido por generaciones desde el siglo XIII; legado del obispo Vasco de Quiroga.

Las técnicas en fundición y el martillado son actividades artesanales importantes, de hecho, es el modo de vida y el motor de la economía local de más de la mitad de los habitantes. Por ello, se recomienda visitar alguno de los talleres familiares para conocer el proceso de elaboración de piezas ornamentales y de utensilios para la cocina. También hay una escuela en donde se enseña el oficio a los niños y jóvenes de la región.

Sus casas blancas y techos de teja invitan a caminar por sus calles para llegar a su plaza principal con su quiosco con techo de cobre y cazo al centro. Además, en el Templo de Nuestra Señora del Sagrario, dedicado a Santa Clara de Asís, patrona de los artesanos, se pueden admirar sus cúpulas y candelabros de cobre.

Pasear
Mazamitla, Jal.
La capital de la Montaña, como se le conoce a este lugar, conjuga el bosque, casas de techos de dos aguas, amabilidad de su gente y su comida regional, en medio un ambiente de paz y tranquilidad.

Y es que Mazamitla se localiza a hora y media de Guadalajara, en la montaña, rodeado de abundantes arroyos y caídas de agua. Resguardado por la Sierra del Tigre, los alrededores son ideales para realizar ecoturismo y atender los caprichos del estómago mientras se respira aire puro con un toque de pino. Aquí, el clima frío estimula los sentidos y provoca dulces tentaciones, que se materializan al probar las tradicionales conservas que comercializan los lugareños.

Esta localidad es famosa por sus frutas regionales, quesos y jaleas; tejocotes, zarzamoras y uvas silvestres; mantequilla, crema y panelas; antojitos como las “corundas” (tamales de ceniza), comalones, gorditas de trigo, un enmielado camote tatemado acompañado de leche; el “bote”, platillo preparado con carne de pollo, puerco y res con variedad de verduras y frutas, y también el “pajarete”, vaso de leche con una dosis de aguardiente de caña, azúcar morena y chocolate (no recomendado para personas de estómagos delicados).

Comer
Izamal, Yuc.
Por los vestigios de origen prehispánico, la huella de su pasado colonial y su arquitectura actual, Izamal es llamada la Ciudad de las Tres Culturas, aunque el origen de su nombre es aún más romántico, pues lo debe a Zamná, “rocío del cielo”, personaje mítico, considerado maestro de los mayas.

Para disfrutar de las construcciones religiosas y civiles en amarillo y blanco (colores simbólicos para conservar la luz), la mejor opción es a bordo de los carruajes jalados por caballos, como se hacía hace más de un siglo.

Una de las edificaciones emblemáticas es el convento franciscano que, de acuerdo con los especialistas, tiene el segundo atrio más grande del mundo, únicamente superado por el de la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Fue construido entre 1553 y 1561 sobre ruinas mayas y tiene un museo con la historia de la ciudad.

Hay varios sitios (Zamná, Izamal o El Toro) para disfrutar de la gastronomía yucateca, certificada como Patrimonio Cultural del estado, con platillos tradicionales: cochinita pibil, salbutes, panuchos, poc chuc, sopa de lima, relleno negro, papadzules o queso relleno, además de cocina mexicana.

Amar
San Cristóbal de las Casas, Chis.
Gracias a la extensa presencia de las comunidades indígenas, en Chiapas es posible encontrar en cada región diversas manifestaciones artísticas y culturales, que enriquecen la vida cotidiana del estado.

Quizá uno de los mejores ejemplos es San Cristóbal de las Casas, que posee la mayor superficie cubierta por tejas en el país sobre un trazo urbano de inspiración renacentista.

En el Centro Histórico convergen inmuebles de gran belleza como el Templo de Santo Domingo, con su fachada que simula un retablo barroco y en cuyo interior se encuentra la Capilla del Rosario; la Catedral de San Cristóbal de las Casas de estilo barroco, con el retablo ‘De los Reyes’, y la Casa de Diego de Mazariegos, quien fundara esta ciudad en 1528.

El Andador Eclesiástico es uno de los recorridos imprescindibles, ya que conjunta la arquitectura de la época virreinal de San Cristóbal de las Casas con la modernidad del siglo XXI a través de la avenida peatonal para disfrutar de un paseo de iglesia a iglesia, que nos transporta por la antigua Ciudad del Valle de Jovel, apreciar la riqueza de sus Monumentos Históricos y tener una convivencia pluriétnica que con el tiempo se ha venido fortaleciendo.

Gozar
Isla Mujeres, Q. Roo.
Esta pequeña isla de 500 metros de ancho y 7.5 kilómetros de largo es un paraíso caribeño frecuentado por los entusiastas del buceo por sus aguas cristalinas que invitan a sumergirse y descubrir la variedad de peces multicolores y su área de arrecifes de coral.

Se localiza a solo 20 minutos en transbordador desde Cancún, por lo que Isla Mujeres se puede visitar en excursiones de un día o disfrutar de unas tranquilas vacaciones, ya que tiene hoteles boutique.

Para recorrerla se recomienda rentar un carro de golf y contratar a alguno de los expertos guías, quienes suelen contar historias y leyendas de la isla mientras se observan sus coloridos murales en el centro de la ciudad, realizados por incipientes artistas locales.

Otro de sus atractivos es Punta Sur, pues además de poseer una impresionante formación natural que ofrece una espectacular vista del mar Caribe, Cancún y la bahía de Isla Mujeres, cuenta con el Parque Escultórico realizado por más de 20 artistas mexicanos e internacionales. Aunque algunas ya recienten los estragos del clima, los contrastantes colores y formas merecen la visita. Al igual que el centro de protección de las tortugas marinas: La Granja de las Tortugas (Tortugranja), que está protegida a nivel federal y es financiada por el gobierno mexicano y por donaciones.

Descubrir
Cholula, Pue.
Es un lugar de tradiciones anclado en dos mundos, con santuarios prehispánicos, arcos mudéjares, cúpulas barrocas, iglesias, conventos y la inagotable creatividad indígena.

Una visita obligada es el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, de cúpulas cubiertas de azulejos que los españoles edificaron en el siglo XVI, ya que ofrece una de las panorámicas más hermosas del valle de Puebla. La construyeron justo encima de la Gran Pirámide, que tiene un basamento lleno de túneles, por lo que se tienen que atravesar para llegar a la cumbre.

También concentra fábricas de talavera que continúan produciendo obras de gran belleza siguiendo el proceso tradicional, mezclando arcillas, cociendo en el horno, moldeando las piezas una a una y pintándolas a mano.

En el centro se comercializan artesanías y en el mercado Cosme del Razo podrás degustar la tradicional comida poblana. Hace justo un año se inauguró el Tren Turístico, entre la capital de Puebla y Cholula, una experiencia que incrementa los atractivos de la ciudad.

 

Comments are closed.